El 22 de abril 2026 la Cámara de Diputados dio un paso relevante al aprobar por unanimidad una reforma constitucional que modifica el artículo 73 para permitir que el Congreso de la Unión emita una ley general en materia de feminicidio. La iniciativa busca crear protocolos únicos para la prevención, investigación y sanción de estos delitos con el fin de reducir las diferencias entre entidades federativas. Legisladoras y legisladores coincidieron en que se trata de una medida estructural que pretende establecer criterios claros, aunque advirtieron que su éxito dependerá de la asignación de recursos y de la implementación efectiva por parte de las fiscalías.
Qué plantea la reforma y cuáles son sus objetivos
La reforma autorizó al Congreso de la Unión a dictar una ley general que armonice la definición y el tratamiento del feminicidio en todo el país. Entre los objetivos está la creación de protocolos únicos para la identificación de agravantes, la coordinación interinstitucional y la recopilación homogénea de evidencias. Además, el dictamen establece un plazo de 180 días naturales para la expedición de la ley general, periodo en el que las normas locales seguirán vigentes hasta su sustitución por el marco federal. Con esta base normativa se espera facilitar la investigación y disminuir la impunidad que persiste en muchos estados.
Debate legislativo: clamores por justicia y críticas a la procuración
Durante la discusión, el caso de Edith Guadalupe Valdés fue citado como ejemplo de las fallas institucionales que motivan la iniciativa. Diputadas de distintas bancadas señalaron que la falta de criterios uniformes provoca que muchos hechos se investiguen como delitos distintos al feminicidio, lo que contribuye a la impunidad. También se mencionaron antecedentes como sentencias relevantes y luchas de familiares de víctimas que han visibilizado la ineficacia en algunos procesos. En la sesión se guardó un minuto de silencio y se enfatizó la urgencia de transformar el marco jurídico en prácticas concretas que protejan a mujeres, niñas y adolescentes.
Impacto en las fiscalías
Una de las preocupaciones recurrentes fue la capacidad operativa de las fiscalías estatales. Legisladoras advirtieron que, aunque la homologación del tipo penal facilitará la cooperación entre entidades, muchas fiscalías carecen de personal especializado, formación y recursos forenses. Por eso se planteó la necesidad de complementar la reforma con acciones para fortalecer unidades especializadas y mecanismos de capacitación permanente. Sin este refuerzo institucional, alertaron, la nueva ley general podría quedarse en una declaración formal sin traducirse en más sentencias y menos violencia.
Financiamiento y obstáculos para la implementación
La aprobación fue unánime y, según el debate, contó con 467 votos a favor en la Cámara de Diputados; sin embargo, la oposición y varias diputadas subrayaron que la reforma no surtirá efectos reales si no se le asigna presupuesto suficiente. Señalaron que los bajos niveles de judicialización y las limitaciones operativas de las agencias ministeriales son problemas que requieren inversión en peritaje, tecnología, atención a víctimas y refugios. La discusión puso sobre la mesa la necesidad de vincular la ley con partidas presupuestarias concretas para asegurar su aplicación.
Retos sociales y políticas públicas complementarias
Las voces en el Congreso también recordaron que el combate al feminicidio no depende solo del Código Penal: se necesita una estrategia integral que incluya políticas de prevención, acceso a empleo, salud mental y entornos seguros. En ese sentido, legisladoras insistieron en diseñar programas que atiendan las causas estructurales de la violencia contra las mujeres, así como mecanismos de seguimiento y evaluación para medir el impacto de la futura ley general en la reducción de las agresiones y en el aumento de sentencias condenatorias.
Siguientes pasos y alcance del cambio
Con la reforma aprobada en San Lázaro, el dictamen fue remitido a los congresos estatales para su análisis y aprobación, paso necesario para que la reforma entre en vigor. Mientras tanto, el Congreso de la Unión tendrá la responsabilidad de elaborar la ley general en el plazo establecido, incorporando criterios de coordinación intergubernamental y estándares técnicos. El resultado final dependerá de la calidad normativa que se elabore y del respaldo financiero y operativo que le otorguen las autoridades, factores que determinarán si la norma contribuye a reducir la impunidad y a proteger efectivamente a las mujeres en todo el país.