La popularidad del presidente Javier Milei ha retrocedido hasta niveles que no se veían desde su asunción en diciembre de 2026, tras el efecto pasajero que generó el triunfo en las elecciones de medio término de octubre. Pese a esa caída de apoyo, el oficialismo mantiene una posición favorable de cara a la carrera hacia 2027, lo que plantea una pregunta central: ¿cómo traducir ese capital político en mejoras concretas para la mayoría de los ciudadanos? Esa brecha entre ventaja electoral y resultados tangibles es el eje que define el clima político actual.
Más allá del ruido mediático, el Ejecutivo aún no ha logrado convertir su narrativa en una hoja de ruta clara para los próximos dos años. Tras el discurso ante el Congreso a principios de marzo, las señales públicas sobre prioridades quedaron difusas y los equipos del gobierno apuestan a que su discurso antiestablishment y de libre mercado bastará para recuperar apoyos. Sin embargo, el calendario electoral —con la campaña presidencial que entrará en ritmo pleno en 2027— exige acciones con impacto visible en la vida cotidiana.
Agenda pública: proyectos destacados y su lógica
Entre las iniciativas que el Ejecutivo presentó para este año aparecen modificaciones a la ley de glaciares que buscan retirar la supervisión federal en desarrollos mineros y la llamada «Ley Hojarasca», diseñada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. La «Ley Hojarasca» es, en su intención, una lista de normas consideradas innecesarias para reducir la presencia estatal en trámites cotidianos; incluye propuestas que van desde la eliminación de requisitos menores para turistas hasta ajustes simbólicos en protocolos presidenciales. Estas propuestas responden a un objetivo de corto plazo: mostrar la coherencia ideológica del gobierno.
Limitaciones del impacto inmediato
Sin embargo, la materialización de beneficios por la apertura a la inversión minera tardará en llegar, y los ciudadanos evalúan la gestión por variables más inmediatas como inflación, empleo y transporte. En marzo se estimó que la inflación alcanzaría el mayor registro mensual en un año y el desempleo se mantiene cerca de cifras de dos dígitos, lo que atenta contra la percepción de mejora. Además, el recorte de subsidios a empresas de transporte provocó esta semana una reducción significativa en líneas de colectivos del área metropolitana de Buenos Aires, afectando a quienes necesitan moverse para trabajar y generando una reacción social rápida y visible.
Percepción internacional frente a la experiencia local
En el plano externo, el gobierno consiguió éxitos relevantes: un fallo en una corte de nueva york a finales de marzo avaló la postura del país respecto a la parcial nacionalización de YPF en 2012, una decisión que fortalece tanto las finanzas públicas como la posición del Estado en disputas internacionales. Asimismo, organismos multilaterales destacaron a Argentina como una excepción positiva en la región, proyectando un crecimiento del 3,6% para este año y 3,7% para 2027, atribuyéndolo a una supuesta «agenda procrecimiento» que incluye la promesa de una reforma tributaria.
La paradoja del crecimiento macro y la tensión micro
Esos datos macroeconómicos, aun si se confirman, no garantizan que el electorado perciba una mejora en su día a día. El gobierno todavía no remitió al Congreso la reforma tributaria que anuncia como punta de lanza para consolidar la recuperación, lo que alimenta dudas sobre la velocidad y la profundidad de los cambios. Para muchos votantes, la diferencia entre estadísticas favorables y la realidad cotidiana —precios, salarios y servicios— es decisiva a la hora de valorar un mandato.
Riesgos políticos y retos para recuperar credibilidad
Un factor que complica el panorama es la percepción de inconsistencia entre la retórica moralizadora del Ejecutivo y decisiones internas que parecen proteger a allegados. La continuidad en la defensa del jefe de gabinete, Manuel Adorni, ante señalamientos sobre viajes en jets privados y compras de inmuebles costosos durante su gestión plantea dudas sobre la transparencia del equipo. Esa situación golpea particularmente la narrativa que impulsó la llegada al poder: la de un presidente outsider dispuesto a depurar prácticas políticas tradicionales.
En resumen, el Gobierno conserva una ventaja política relevante rumbo a 2027, pero afronta una carrera contra el tiempo para transformar promesas en mejoras palpables. Si la administración no logra que el crecimiento macro se traduzca en menor inflación, empleo sostenible y servicios funcionando, la brecha entre lo que dice el mundo y lo que vive la gente puede erosionar su capital político antes de la próxima elección.