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4 junio 2026

Brecha de ingresos en Argentina se modera ligeramente en 2026

INDEC reporta una reducción mínima de la desigualdad en el último trimestre de 2026, pero las brechas por deciles, formalidad y género permanecen marcadas

Brecha de ingresos en Argentina se modera ligeramente en 2026

El análisis oficial publicado por INDEC plantea que la desigualdad en Argentina mostró una leve mejora hacia el cierre del año, aunque la distancia entre los sectores más acomodados y los más postergados continúa siendo significativa. Según la publicación basada en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el coeficiente de Gini se ubicó en 0,427 en el último trimestre de 2026, frente a 0,43 en el mismo período de 2026, lo que sugiere una estabilidad con ligeras variaciones a la baja en la distribución del ingreso.

Magnitud agregada y promedio de ingresos

El informe consigna que el ingreso total de la población de referencia superó los 19,1 billones de pesos, una cifra que representa un aumento nominal del 44,9% respecto al mismo trimestre de 2026. En ese lapso, el 62,6% de las personas declaró haber recibido algún tipo de ingreso; el promedio individual declarado fue de 1.011.863 pesos, equivalente a alrededor de US$730 al tipo de cambio oficial. A nivel per cápita, la media para la población total (unos 30 millones de personas) fue de 635.996 pesos, mientras que la renta media per cápita se situó en 450.000 pesos.

Distribución por deciles y diferencias internas

La desigualdad entre deciles mantuvo un patrón persistente: el décimo más rico percibe, en términos promedio, aproximadamente 13 veces más que el décimo más pobre cuando se analiza la renta familiar per cápita, igualando la relación observada en el mismo trimestre de 2026. Desagregando por fragmentos de la población, los cuatro deciles inferiores promediaron ingresos de 351.028 pesos, los cuatro intermedios 940.586 pesos y los dos deciles superiores 2.476.247 pesos. Estos números muestran cómo la concentración de recursos sigue localizada en los estratos altos pese a la leve mejora del indicador agregado.

Promedios y peso relativo

Más allá de las cifras agregadas, el informe destaca que la participación de cada fuente de ingreso varía según el decil. En el conjunto de hogares, el 79,2% de los recursos proviene del trabajo, mientras que el restante 20,8% corresponde a pensiones, subsidios, alquileres y otras rentas. No obstante, en el décimo más vulnerable esa composición se invierte: las partidas no laborales representan 67,7% del total, frente a apenas 12,3% en el décimo superior, lo que pone de relieve la dependencia de los sectores más pobres de transferencias y jubilaciones.

Empleo formal, informalidad y brecha salarial de género

El mercado laboral exhibe diferencias notorias según la condición contractual. Quienes realizan aportes previsionales obtuvieron un salario promedio de 1.321.353 pesos, mientras que los trabajadores en la informalidad percibieron, en promedio, 651.484 pesos. Esta disparidad muestra cómo la formalidad laboral sigue siendo un factor determinante en la capacidad de acceso a mayores ingresos y seguridad social. Pese a la ligera mejora del Gini, las ventajas asociadas al empleo registrado mantienen su efecto redistributivo relativo.

Brecha de género

La desigualdad por género continúa siendo relevante: el ingreso promedio masculino ascendió a 1.191.364 pesos, frente a 838.336 pesos para las mujeres, lo que implica una brecha de ingresos del 29,6% en favor de los varones en los puestos principales de trabajo. Estos datos confirman que, además de la segmentación por deciles y formalidad, existe una dimensión de género que contribuye a la persistencia de la inequidad económica y que demanda atención en políticas públicas orientadas a reducir disparidades.

Presión del desempleo y sectores más vulnerables

El reporte incluye también indicadores de dependencia laboral que muestran tensiones significativas: en promedio, se contabilizan 122 personas desocupadas por cada 100 empleadas en el conjunto de los 31 aglomerados urbanos considerados. Esta relación se exacerba en los sectores más afectados, donde en el décimo inferior la razón asciende a 284 desempleados por cada 100 ocupados, una señal clara de vulnerabilidad extrema y de la fragilidad de la inserción laboral en los estratos de menores ingresos.

En síntesis, el documento oficial recoge una mejora leve en el indicador general de desigualdad hacia el cierre del año, pero mantiene el diagnóstico de una estructura distributiva con fuertes asimetrías por deciles, por condición laboral y por género. La coexistencia de una caída marginal del coeficiente de Gini con disparidades tan marcadas subraya la necesidad de análisis finos y políticas focalizadas para abordar la vulnerabilidad y promover una distribución más equitativa del ingreso.

Autor

Beatrice Beretta

Beatrice Beretta, radicada en Bolonia, anotó por primera vez itinerarios una noche bajo el pórtico de San Luca: desde entonces coordina secciones sobre viajes urbanos. En la redacción impulsa reportajes sobre movilidad sostenible y lleva consigo un mapa de bolsillo de los callejones boloneses como talismán profesional.