Bolivia enfrenta elecciones presidenciales en medio de una crisis económica, con una inflación de 25,8% y escasez de productos básicos, mientras Jorge ‘Tuto’ Quiroga lanza su propuesta de cambio desde el país andino. La contienda se ordena alrededor del Movimiento al Socialismo (MAS), en el poder hace 20 años, y de la capacidad de la oposición para capitalizar el malestar por la carestía y la falta de dólares.
La situación impactó la campaña y reconfiguró prioridades de los votantes. La inflación de julio fue la más alta desde 2008, y la escasez de dólares para importar presionó al boliviano, elevó costos y encareció alimentos y combustibles, factores que arrastraron la conversación electoral hacia la estabilidad macro y la disponibilidad de bienes esenciales.
Candidatos y propuestas en la contienda
Jorge ‘Tuto’ Quiroga, de perfil conservador y con una presidencia interina entre 2001 y 2002, emergió como uno de los principales contendientes, ubicado detrás de Samuel Doria Medina, empresario de centro-derecha. Quiroga planteó un viraje amplio frente a dos décadas del MAS, proyecto fundado por Evo Morales y continuado por Luis Arce, con el cual prometió “recuperar 20 años perdidos”, en referencia al rumbo económico del ciclo oficialista.
El MAS fue señalado por adversarios y por sectores sociales por el deterioro de indicadores en un contexto de fin del súper ciclo de materias primas. Lo que en su momento fue exhibido como reducción de la pobreza durante el auge de commodities, hoy convive con cuellos de botella para importar insumos y bienes. Este cuadro abrió espacio para ofertas de cambio que incluyen revisión regulatoria y mayor certidumbre a la inversión privada, sin que se pierda de vista la sensibilidad de precios internos.
Números detrás de la tensión económica
Los datos disponibles describieron un deterioro sostenido. La inflación interanual llegó a 25,8% y la variación de julio marcó el registro más alto desde 2008, presionada por costos de importación y el encarecimiento del dólar frente al boliviano. Este shock de precios afectó la canasta básica, con impacto directo en la compra de alimentos y combustibles, y trasladó el debate público hacia medidas para contener la erosión del poder adquisitivo.
La falta de divisas encareció y ralentizó el abastecimiento de productos esenciales. Importadores y minoristas reportaron mayores plazos y precios superiores, empujando ajustes en góndolas. La presión cambiaria se convirtió en un tema central de campaña, con énfasis en mecanismos para fortalecer reservas, mejorar la balanza y recuperar la credibilidad de precios relativos, sin agravar la fragilidad del tejido social.
Planes de ajuste y señales al mercado
En el plano programático, Quiroga defendió recortes drásticos en el gasto público como palanca para reordenar las cuentas. Su equipo habló de un “giro radical” en política económica que abarcaría desde reglas fiscales hasta apertura a inversión, con foco en productividad y competitividad. El planteo buscó diferenciarse del esquema del MAS, al que atribuyó desequilibrios acumulados y rigideces que dificultaron la reacción ante el shock externo.
Los candidatos opositores, incluido Doria Medina, propusieron distintas gradaciones de austeridad y incentivos sectoriales para reactivar la economía. En paralelo, Quiroga prometió cambios en las normas que afectan la inversión, especialmente en el sector energético, nacionalizado bajo Morales. El debate se concentró en el equilibrio entre atraer capital, preservar ingresos fiscales y asegurar el suministro interno, en un entorno donde la disponibilidad de dólares y la curva de precios continuaron condicionando decisiones empresariales y domésticas.
El ciclo del MAS bajo escrutinio
El oficialismo defendió sus logros en inclusión y reducción de pobreza durante el auge de materias primas, pero la oposición sostuvo que el ciclo del MAS agotó su margen para sostener crecimiento con estabilidad. La discusión pública conectó la escasez de dólares con la necesidad de reasignar subsidios, actualizar señales de precios y revisar marcos regulatorios, temas que definieron la agenda de foros, entrevistas y recorridos territoriales.
La elección quedó atravesada por la pregunta sobre continuidad o cambio de rumbo. En ese marco, Quiroga reforzó su diagnóstico de final de ciclo y buscó ordenar voto opositor, mientras Doria Medina lideró sondeos como referente de centro-derecha. La combinación de inflación elevada, escasez de productos básicos y tensiones cambiarias mantuvo la economía como eje de campaña, con propuestas que compitieron por credibilidad y ejecutabilidad frente a un electorado sensibilizado por la suba del costo de vida.


