En una noche de clima templado en Curitiba, la Pedreira Paulo Leminski se llenó de público dispuesto a celebrar la apertura de la 34.ª edición del Festival de Curitiba. El espectáculo diseñado por Milton Cunha, presentado como aula-show, mezcló explicaciones, testimonios y presentaciones musicales para trazar un recorrido por las escuelas de samba y sus formas de narrar. La audiencia, muchas veces con accesorios alusivos al Carnaval, participó activamente: cantó, bailó y respondió a las invitaciones desde el escenario, en una velada que buscó subrayar el papel popular y laboral del samba.
El formato privilegió relatos en primera persona: veteranos y jóvenes sambistas, integrantes de comunidades, representantes LGBTQ+ y artistas con distintas trayectorias compartieron vivencias y reflexiones. Entre los asistentes al escenario estuvieron figuras como Mestre Ciça, homenajeado en la última temporada, y Squel Jorgea Ferreira, porta-bandeira de Portela. El montaje dejó espacio tanto para la música —con recuerdos de sambas clásicos y recientes— como para los argumentos en defensa del género, en los que se recordó el origen negro y periférico del samba y su capacidad narrativa única.
El espectáculo y los artistas en escena
La estructura del evento alternó intervenciones habladas con fragmentos musicales interpretados por representantes de escuelas del Río de Janeiro y sambistas locales. El repertorio incluyó piezas emblemáticas como «Bum Bum Paticumbum Prugurundum» (Império Serrano, 1982) y temas actuales como «Bembé» (Beija-Flor), que movilizaron al público. También subieron al escenario agrupaciones de Curitiba, entre ellas integrantes de Deixa Falar, que compartieron la pista con los artistas. La propuesta de Cunha buscó mostrar cómo el desfile de las agremiações funciona como un dispositivo escénico capaz de contar historias colectivas y de constituir un mercado de trabajo para muchas familias.
Invitados y testimonios
Las intervenciones personales tuvieron gran protagonismo: Luara Bombom, reina de batería de una escuela de la serie prata carioca, habló sobre la relación entre su cuerpo y el trabajo en el Carnaval y pidió mayor reconocimiento frente a la violencia contra las mujeres. Por su parte, Nilce Fran, leyenda entre las passistas y vice-presidencia de Portela, reclamó visibilidad para las sambistas mayores y dejó un llamado emotivo sobre la transmisión de afecto y oficio. También participaron artistas que representan la diversidad del movimiento: jóvenes, veteranos, personas con discapacidad y miembros de la comunidad LGBTQ+, todos sumando voces a la defensa del patrimonio cultural popular.
Relato histórico y demandas institucionales
Desde el escenario, Cunha situó el surgimiento de las escuelas de samba en la negritud de las favelas cariocas y destacó la resistencia de esas comunidades frente a siglos de exclusión. Señaló, además, la tendencia de apropiación estatal de la fiesta popular —aludiendo a figuras políticas históricas que moldearon la fiesta— y llamó la atención sobre la desigualdad en la asignación de recursos culturales. En concreto, planteó una pregunta provocadora sobre financiación: si existe presupuesto anual para orquestas sinfónicas, ¿por qué no destinarlos también a las escuelas de samba?
La narrativa como bien cultural
Cunha defendió la singularidad del formato narrativo del desfile, comparándolo con otras ceremonias históricas que organizan la representación colectiva, pero subrayando su originalidad. En la charla también explicó que la amplificación de voces en el evento sirvió para profundizar temas que en transmisiones televisivas tienen menos tiempo. Su condición de comentarista en medios nacionales le permitió usar la plataforma para denunciar el racismo estructural y reclamar que lo popular “grite para existir”, en términos de visibilidad y apoyo público.
Recepción, cierre y continuidad del festival
Al término de la función, los músicos y sambistas bajaron al público: hubo baile entre las filas, fotos y un clima de fraternidad que dejó la sensación de un Carnaval fuera de temporada. La noche confirmó la intención del festival de abrirse a las culturas populares como eje de programación. El Festival de Curitiba continúa su programación hasta el 12/4/2026, con actividades que incluyen muestras, fringe y propuestas accesibles en Audiodescripción e intérpretes de Libras, según la organización.
Miradas finales
La apertura con Milton Cunha puso en primer plano no solo el brillo del ritmo sino también los reclamos de quienes viven del Carnaval. Entre memorias, sambas y peticiones de apoyo, la Pedreira ejerció como escenario para una conversación amplia sobre tradición, trabajo y políticas culturales. La propuesta dejó claro que, para muchos, la defensa del samba es simultáneamente una demanda artística y una lucha por reconocimiento institucional.