El ascenso de México dentro del ranking global de Kearney llamó la atención del mercado: pasó seis puestos y ahora figura en el lugar 19 del Índice de Confianza de IED, una encuesta anual que recoge la percepción de ejecutivos internacionales sobre los destinos más propicios para la inversión extranjera directa. Esta clasificación, diseñada por la consultora Kearney, mide la probabilidad de que países reciban FDI en los próximos tres años y refleja una coyuntura global marcada por tensiones geopolíticas, políticas industriales emergentes y competencia tecnológica acelerada. La presencia de Estados Unidos y Canadá en los dos primeros puestos refuerza el papel de Norteamérica como plataforma de integración.
Detrás del número hay datos palpables: en 2026 México captó 40,870 millones de dólares en inversión extranjera directa, uno de los registros más altos de su historia, y la percepción de los inversionistas mejoró tras la reincorporación del país al índice en 2026, cuando regresó en la posición 21 tras varios años fuera del Top 25. Mientras Singapur escaló siete puestos, México destacó por ser una de las economías con mayor avance relativo en la lista. El informe también advierte que el sentimiento de confianza no se traduce automáticamente en capital permanente: para ello se requieren habilitadores adicionales.
Factores que impulsaron el avance
Varios elementos explican por qué México ganó terreno. En primer lugar, la posición geográfica y la estrecha integración con Estados Unidos y Canadá consolidan a la nación como una plataforma regional para cadenas de suministro, fenómeno que la consultora vincula con nearshoring y la reconfiguración de flujos productivos. En segundo término, destacan inversiones en infraestructura para el suministro de energía y agua, así como mejoras logísticas que facilitan la movilidad de mercancías. Finalmente, existe una percepción favorable entre altos directivos que, ante la búsqueda de resiliencia frente a choques externos, consideran a México una alternativa competitiva.
Incentivos y programas que atraen capital
Medidas fiscales y programas de manufactura
Una parte sustantiva del atractivo se explica por esquemas concretos: los incentivos incluidos en el Plan México y el programa IMMEX resultan especialmente relevantes para productores extranjeros. El programa Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicio de Exportación permite la importación temporal de insumos, maquinaria y componentes sin el pago de aranceles siempre que la producción se destine a la exportación, lo que reduce costos operativos y mejora la competitividad de plantas instaladas en territorio nacional. Adicionalmente, medidas fiscales complementarias facilitan la entrada o expansión de proyectos productivos.
Integración regional y sectores prioritarios
La integración con el continente y la demanda interna explican el interés por distintos sectores. Según la encuesta, el rubro más atractivo en México es el de telecomunicaciones, seguido por aeroespacial y defensa, transporte, bienes primarios, tecnologías de la información, salud y farmacéutica, industria pesada y servicios financieros. Este mapa sectorial muestra cómo la economía local funciona tanto como mercado final como eslabón dentro de cadenas de suministro que conectan con Asia y Norteamérica; la mejora en conectividad y logística refuerza esta doble función.
Desafíos pendientes y prioridades políticas
Aunque la mejora en la percepción es notoria, el informe identifica obstáculos que requieren atención prioritaria. El mayor reto señalado por los inversionistas es la innovación tecnológica: México se ubicó en la parte baja de ese indicador entre las 25 economías evaluadas, lo que limita su capacidad para captar proyectos de alto valor agregado. Para transformar la confianza en inversión sostenida, el país necesita elevar su competitividad mediante inversión en I+D, promover la transferencia tecnológica y mejorar la capacitación del capital humano, además de reforzar la eficiencia regulatoria y otorgar mayor certeza jurídica sobre derechos de propiedad.
Otros factores que inciden en decisiones de inversión, según la encuesta, son el aumento de tensiones geopolíticas, la volatilidad de precios de materias primas y la inestabilidad política en mercados desarrollados o emergentes. En este contexto, buena parte de los ejecutivos consultados mantiene planes de ampliar su IED en los próximos años, lo que sugiere una ventana de oportunidad si se consolidan los habilitadores institucionales y tecnológicos mediante alianzas público-privadas y políticas públicas orientadas a la innovación.
Conclusión
El avance de México en el ranking de Kearney confirma que el país reúne fortalezas logísticas y fiscales que atraen capitales, pero también subraya la urgencia de mejorar su desempeño en innovación tecnológica y marcos regulatorios. Convertir una percepción positiva en inversión de largo plazo exigirá políticas coherentes que fortalezcan la infraestructura, incentivos adecuados y protección legal a la inversión, así como una apuesta decidida por la ciencia, la tecnología y la formación de talento especializado.