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4 junio 2026

Artemis II inicia el primer vuelo tripulado del SLS alrededor de la Luna

Astronautas de Estados Unidos y Canadá parten en Artemis II para validar sistemas clave del SLS y Orion y allanar el camino hacia futuras misiones de alunizaje

Artemis II inicia el primer vuelo tripulado del SLS alrededor de la Luna

El despegue de Artemis II desde el Kennedy Space Center marcó el retorno de una tripulación humana a una trayectoria lunar después de más de medio siglo. La misión, que lleva a bordo a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y al canadiense Jeremy Hansen, buscará validar la arquitectura que permitirá a la comunidad internacional volver a la superficie lunar en próximas misiones. Desde la rampa se escucharon vítores y aplausos mientras el imponente cohete naranja avanzaba, pero el objetivo principal no es el alunizaje: se trata de una prueba integral para sistemas que nunca antes llevaron a personas.

La trayectoria prevista para la misión consiste en una travesía de aproximadamente diez días en la que la cápsula Orion y el cohete SLS serán sometidos a comprobaciones en condiciones reales de vuelo. Durante la fase inicial los tripulantes permanecerán en órbita terrestre para verificar soporte vital y controles, y luego se dirigirán a una cercana aproximación lunar antes de iniciar el retorno. Esta maniobra permitirá evaluar desde la retirada de dióxido de carbono hasta los modos de navegación manual y las pruebas de acoplamiento en las que se simulará el encuentro con vehículos comerciales de transporte lunar.

Misión y tripulación

El cuarteto que encabeza Artemis II combina experiencia y diversidad: Reid Wiseman como comandante, Victor Glover al mando de la cabina como piloto, Christina Koch como especialista de misión y Jeremy Hansen representando a la Agencia Espacial Canadiense. La llegada del equipo a Florida se produjo el 27 de marzo de 2026, en medio de preparativos que incluyeron pruebas finales y simulacros. Además del personal humano viaja un pequeño peluche llamado Rise, seleccionado por un concurso y diseñado para funcionar como indicador de microgravedad; dentro llevará una placa con casi seis millones de nombres que participaron en la campaña de envío de la NASA.

Preparativos técnicos y antecedentes

Antes del lanzamiento, ingenieros tuvieron que resolver problemas detectados en ensayos en tierra: fugas de hidrógeno durante una prueba de abastecimiento y dificultades de presurización en el sistema superior del cohete obligaron a trasladar la pila al Vehicle Assembly Building (o VAB) para diagnóstico. El fallo, asociado a un sello mal posicionado, fue corregido y la nave regresó a la plataforma para readaptaciones y recarga de baterías. Estas acciones prolongaron la campaña, que originalmente contemplaba fechas previas, y elevaron la atención pública sobre la complejidad de la nueva familia de cohetes.

Objetivos operativos

Entre los propósitos concretos de Artemis II figuran la verificación del rendimiento del SLS con tripulación, la validación de los sistemas de la cápsula Orion —incluyendo control ambiental, soporte vital y reciclaje de agua— y la ejecución de maniobras de acoplamiento y pilotaje manual. Los astronautas pasarán unas 24 horas en órbita terrestre comprobando procesos críticos como la eliminación de dióxido de carbono y la autonomía de los sistemas de supervivencia, datos imprescindibles antes de autorizar alunizajes posteriores.

Contexto internacional y político

La campaña Artemis se desarrolla en un marco de competencia tecnológica y cooperación multinacional. Si bien existen presiones políticas públicas por acelerar calendarios, agencias y empresas privadas colaboran para cumplir hitos. Países como Argentina participaron en el programa mediante la contribución del microsatélite Atenea, desarrollado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, seleccionado entre casi cincuenta candidaturas internacionales. Al mismo tiempo, actores globales, incluida China, tienen planes lunares ambiciosos, lo que añade componente estratégico a la carrera por la exploración.

Visión a futuro

Próximas misiones y metas de superficie

El éxito de Artemis II allanará el camino para intentos de alunizaje programados en el horizonte cercano y la posible implantación de una base permanente cerca del polo sur lunar. Las agencias confían en completar una o dos misiones de descenso en 2028 utilizando módulos desarrollados por socios comerciales y evaluando logística de estancia prolongada. En paralelo, la experiencia acumulada con SLS y Orion servirá para optimizar operaciones, reducir riesgos y definir procedimientos de soporte a largo plazo.

Miles de espectadores presenciaron el lanzamiento en la costa de Florida y otras decenas de millones siguieron la transmisión global; sin embargo, el impacto real se medirá por la información técnica que retornen los sensores y por la capacidad de la tripulación para completar las pruebas previstas. Si todo marcha según lo planificado, la misión proporcionará datos esenciales para llevar humanos nuevamente a la superficie lunar y establecer las bases de una exploración más amplia del sistema solar.

Autor

Alessandro Tassinari

Alessandro Tassinari, turinés con el pasaporte lleno de sellos, reescribió un recorrido alpino tras un encuentro en el Rifugio Garelli: hoy firma relatos de viaje en clave narrativa. En la redacción prefiere el longform, defiende la atención al paisaje y conserva un cuaderno gastado con mapas dibujados a mano.