El lanzamiento de la misión Artemis 2 despegó desde el Centro Espacial Kennedy el 1 de abril a las 18:35 EDT, y la cápsula Orión ha completado la maniobra que la dejó en rumbo hacia la Luna. El administrador Jared Isaacman escribió en redes sociales: «Artemis 2 está oficialmente de camino a la Luna«, confirmando que la activación de motores que separó a la nave de la órbita terrestre se realizó con éxito. Mientras la nave se alejaba, el astronauta canadiense Jeremy Hansen comentó por radio que el equipo estaba concentrado en las ventanas: «no hemos comido porque estamos todos pegados a la ventana tomando fotos».
La secuencia crítica que impulsó a Orión fuera del entorno terrestre se produjo tras una serie de encendidos previos y controles en tierra. Más de veinticinco horas después del despegue, el motor principal del módulo de servicio se encendió durante varios minutos en lo que la NASA denomina la maniobra de inyección translunar. Ese empuje, cercano a los 27.000 newtons y descrito también en unidades aproximadas como unos 2.720 kg de empuje, fue suficiente para situar a la cápsula en una trayectoria de retorno libre diseñada para que, salvo imprevistos, la nave complete la misión en un plan de ida y vuelta de ocho días.
La maniobra que catapultó a Orión
El equipo de gestión de la misión en Houston votó a favor de ejecutar la maniobra y los controladores supervisaron parámetros de guiado, navegación y rendimiento de motores. La ignición principal tuvo una duración cercana a los cinco minutos y medio, y produjo un cambio de velocidad que sacó a Orión de la órbita terrestre baja. Durante el encendido, los especialistas vigilaron telemetrías críticas y la alineación de la cápsula para asegurar que la trayectoria quedara dentro de las tolerancias previstas. Si todo permanece estable durante los próximos días, ese empuje será el último necesario para colocar a la nave en la ruta que la llevará a cruzar la esfera de influencia lunar y, posteriormente, regresar a la Tierra.
Detalles técnicos
El motor del módulo de servicio actúa como el principal elemento de propulsión en esta fase; su encendido prolongado es el que rompe la inercia orbital. En términos prácticos, la potencia aplicada en el vacío alteró la velocidad de la cápsula lo suficiente como para convertirla en un objeto que ahora seguirá una curva balística controlada hacia la Luna. Los controladores califican la maniobra como crítica porque exige coordinación precisa entre sensores, motores y sistemas de navegación. La trayectoria de retorno libre es una estrategia que permite, en ausencia de nuevas correcciones, que la gravedad del sistema Tierra-Luna actúe como un «búmeran» que devuelve la cápsula a nuestro planeta.
La tripulación y la vida a bordo
Los cuatro tripulantes —el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista Christina Koch y el especialista de misión Jeremy Hansen— ajustan rutina y experimentos mientras la nave recorre la distancia lunar. Koch, que ya ostenta récords de permanencia en órbita, forma parte de una tripulación internacional y diversa que se prepara para observar, por primera vez en décadas, la cara oculta de la Luna desde tan cerca. En la cápsula hay además recursos para la salud física: la agencia ha previsto comidas racionadas, combinaciones de sabores y la logística necesaria para garantizar que los astronautas se mantengan activos y en condiciones óptimas.
Rutina y salud
La actividad física es prioritaria: media hora diaria en un dispositivo con volante de inercia reproduce cargas equivalentes a ejercicios como remo o sentadillas y evita la pérdida de masa muscular y ósea que provoca la ingravidez. Esa máquina funciona como un yo-yo controlado, con una carga máxima declarada de hasta 181 kilogramos, lo que permite adaptar la resistencia a cada astronauta. Además, la tripulación gestiona tiempos de sueño de cuatro horas, se despierta con listas de reproducción escogidas —la NASA ha compartido que sonaron temas como Green Light de John Legend y Andre 3000— y raciona elementos básicos como el café: la nave lleva, según la agencia, unas 43 tazas en total para el viaje.
Récords, reacciones públicas y próximos pasos
Mientras la misión avanza, la tripulación ya registró un hito: durante su ascenso han alcanzado una órbita mucho más alta que la habitual, situándose cerca de los 70.400 kilómetros de distancia, lo que constituye un nuevo récord humano en órbita desde las misiones Apolo. Esa marca supera registros anteriores, incluidos los establecidos por la misión privada Polaris Dawn en 2026, vinculada al actual administrador Jared Isaacman. Figuras públicas también han reaccionado: el expresidente Barack Obama expresó su esperanza de que la misión inspire a nuevas generaciones, y otras autoridades felicitaron el lanzamiento y el progreso de la operación.
Qué sigue
La ruta programada contempla cuatro días de tránsito hasta que la influencia gravitatoria lunar se imponga, un sobrevuelo de la cara oculta y otros cuatro días de regreso. Los controladores seguirán monitorizando la nave para detectar cualquier anomalía similar a incidentes históricos; si no aparecen contratiempos, la maniobra de inyección translunar y la trayectoria de retorno permitirán a Orión completar la misión sin nuevas activaciones de motor. En los próximos días la agencia publicará imágenes y datos que confirmarán pasos siguientes y la salud de la tripulación.