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4 junio 2026

Argentina registra pobreza del 28,2% en el segundo semestre de 2026

La pobreza oficial descendió a 28,2% en el segundo semestre de 2026; sin embargo, especialistas y trabajadores de INDEC advierten sobre posibles efectos estadísticos

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El informe oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que la pobreza en Argentina se ubicó en 28,2% durante el segundo semestre de 2026, un registro que no se veía desde el primer semestre de 2018. En paralelo, la pobreza extrema afectó al 6,3% de la población; extrapolado, eso representa aproximadamente 13,1 millones de personas por debajo de la línea de pobreza y 2,9 millones en situación de pobreza extrema. El descenso se compara con el 31,6% del primer semestre de 2026, una caída de 3,4 puntos porcentuales según la serie oficial, medida que relaciona ingresos con el costo de una canasta básica.

El gobierno atribuye la mejora a una combinación de medidas: un plan de austeridad, un control cambiario más estricto y refuerzos en ciertos programas sociales que, según funcionarios, redujeron la presión sobre precios y salarios reales. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el dato en redes y habló de fortalecimiento de programas sociales sin intermediarios. Aun así, la trayectoria inflacionaria presenta matices: desde una tasa mensual de 25,5% en diciembre de 2026 hasta un descenso a 2,9% en este febrero, pero la desinflación se estancó en los meses recientes y existe el riesgo de un nuevo salto inflacionario por un choque energético vinculado al conflicto en Irán, que aumentó los precios de los combustibles cerca de un 15% desde principios de mes.

Recuperación desigual entre sectores

El proceso de recuperación económica no ha sido homogéneo: mientras actividades como petróleo y gas, minería y finanzas muestran dinamismo y ganancias, sectores que generan más empleo, como la construcción y la industria manufacturera, registran contracciones. Esa disparidad impacta directamente en el mercado laboral: la tasa de desempleo subió al 7,5% al cierre del último año, el mayor dato para un cuarto trimestre desde la pandemia. Los analistas del sector señalan que el crecimiento del Producto Interno Bruto proyectado por economistas en la encuesta del Banco Central ronda el 3,4% para este año, pero advierten que un crecimiento concentrado en pocos sectores no genera necesariamente mejoras laborales generalizadas, incrementando la precariedad laboral y la multiplicidad de empleos por hogar.

Controversia metodológica y voces críticas

El descenso oficial despertó preguntas sobre la metodología: el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) sostuvo que la caída podría estar sobreestimada por cambios en la forma de medir los indicadores, indicando que hasta tres cuartas partes de la baja desde 2026 podrían responder a un efecto estadístico. Ante esto, los trabajadores del INDEC emitieron comunicados recordando la importancia de analizar los números con cautela y alertaron sobre un contexto de empleo precario, endeudamiento creciente de los hogares y expansión del trabajo en múltiples frentes que podrían atenuar la lectura optimista de los datos.

Reacciones políticas y percepción pública

En el plano político, el presidente Javier Milei celebró la noticia en redes con la consigna «hechos, no ficción» y referencias a eslóganes internacionales, mientras el ministro Caputo destacó el papel de las medidas implementadas. Sin embargo, la aceptación ciudadana mostró signos mixtos: según la encuesta LatAm Pulse realizada por AtlasIntel para Bloomberg News, la aprobación presidencial se ubicó en un 36% este mes, el nivel más bajo desde que asumió. Esa discrepancia entre cifras macro y percepción pública alimenta el debate sobre la sostenibilidad social de las políticas vigentes y sobre qué tanto de la mejora es tangible en el bolsillo de los hogares.

Riesgos inmediatos y factores a monitorear

Entre los elementos que podrían revertir o moderar la caída de la pobreza figuran la posibilidad de un rebote inflacionario por el choque energético, los aumentos de tarifas y combustibles, y la debilidad del mercado laboral en sectores intensivos en mano de obra. Los incrementos de ingresos promedio declarados por los hogares —un 18,3%— contrastan con el aumento de las canastas, que promediaron subas del 11,9% y 11,3% para el total y la alimentaria respectivamente, según INDEC, lo que deja una ventana para interpretaciones diversas sobre cuánta parte de la mejora responde a ingresos reales versus efectos estadísticos o temporales, una cuestión que los especialistas llaman a vigilar como indicador adelantado.

Conclusión: lecturas contrapuestas y la espera de nuevas cifras

El dato de 28,2% ofrece un alivio numérico y provee argumentos al gobierno sobre el impacto de sus medidas, pero también abrió un foco de discusión entre economistas, sindicatos y expertos en estadísticas que piden prudencia y análisis más detallados. La combinación de crecimiento concentrado, riesgos inflacionarios y tensiones laborales sugiere que la sostenibilidad de la caída en la pobreza dependerá de la evolución de la economía real en los próximos trimestres y de si los aumentos de ingresos se traducen en mejoras estructurales para los hogares más vulnerables. Habrá que esperar los próximos boletines para confirmar si la tendencia se consolida o si factores coyunturales alteran la lectura oficial.

Autor

Ilaria Galli

Ilaria Galli firmó el desk que destapó un caso administrativo en Trieste tras solicitudes de acceso a documentos en el Ayuntamiento, manteniendo la línea editorial de rigor documental. Editora de redacción, tiene un rasgo singular: colecciona actas históricas del Porto Vecchio.