El peso colombiano ha vivido una transformación notable en los últimos meses. Desde finales de 2022, cuando el dólar rondaba los 5.000 pesos, la cotización cayó a cerca de 3.100 pesos en 2026, lo que representa una revaluación del 38 % en el periodo y un 23 % solo en el año corriente. Este movimiento lo coloca entre las divisas más fuertes frente al dólar a nivel mundial, generando tanto entusiasmo como preocupación entre distintos sectores de la economía.
Expertos como el economista José Antonio Ocampo describen el fenómeno como «excesivo», mientras que analistas de la Universidad de los Andes y de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) intentan desentrañar los factores detrás de esta apreciación. A continuación, se detallan los principales motores de la fortaleza del peso y sus repercusiones.
Factores que impulsan la revaluación del peso
Una oferta abundante de dólares en la economía es la causa más directa de la caída del tipo de cambio. Según Oskar Nupia economista de la Universidad de los Andes, la llegada de divisas por distintas rutas ha sido decisiva. En 2025, las remesas enviadas por colombianos residentes en el exterior superaron los 13.000 millones de dólares, un incremento del 10,6 % respecto a 2024 y equivalente al 3 % del PIB nacional. Estas transferencias, registradas por Migración y el Banco de la República, aumentan la disponibilidad de dólares sin necesidad de exportaciones.
Otro componente relevante, aunque más polémico, es el ingreso de divisas vinculadas al narcotráfico. Javier Díaz presidente de Analdex, citó un informe de la Universidad EAFIT que estima que en 2024 la economía ilícita generó unos 16.500 millones de dólares, cifra superior a los ingresos por exportaciones de petróleo, el principal producto legal de exportación del país. Además, la debilidad del propio dólar a nivel global, alimentada por la incertidumbre en torno a las políticas de Donald Trump y la búsqueda de alternativas de inversión, ha favorecido la apreciación de monedas emergentes como el peso.
El entorno interno también ha colaborado: la tasa de interés se mantiene en 12 % y la inflación en 6,4 %, parámetros que hacen más atractivo colocar capital en pesos para obtener rendimientos superiores. Asimismo, los precios internacionales del petróleo se han mantenido altos por la inestabilidad en el Oriente Medio, aunque Nupia señala que la estrategia de diversificación energética impulsada durante la gestión de Gustavo Petro ha limitado una correlación directa entre los precios del crudo y la cotización del peso.
Ganadores y perdedores de una moneda fuerte
El impacto de la apreciación es desigual. Para los importadores y el sector financiero, un peso robusto significa menores costos en la adquisición de bienes extranjeros y una deuda externa más fácil de servir. El gobierno también se beneficia, ya que el valor de la deuda denominada en dólares disminuye al requerir menos pesos para su amortización.
En el plano del consumo, la clase media experimenta una reducción en los precios de productos importados, especialmente de origen chino, que constituyen la mayor parte de las importaciones no petroleras. Según Nupia, artículos como ropa, calzado, electrodomésticos o vehículos resultan más accesibles, lo que puede impulsar la modernización de la economía.
Sin embargo, los exportadores y productores locales sienten la presión de un tipo de cambio alto. Los caficultores, por ejemplo, reciben menos pesos por cada dólar ganado con sus exportaciones, a pesar de los precios internacionales favorables del grano. Otros sectores, como la industria de flores y los fabricantes de alimentos, compiten con productos importados más baratos, lo que puede erosionar sus márgenes. Además, el reciente aumento del salario mínimo y los recargos por horas extra agravan los costos operativos.
Perspectivas y riesgos de la fortaleza del peso
Históricamente, Colombia ha experimentado más devaluaciones que apreciaciones. Nupia recuerda episodios de fuerte alza en los años noventa, durante el boom petrolero, y en 2003 bajo el gobierno de Álvaro Uribe, cuando se atrajo capital extranjero mediante medidas de seguridad y estímulos. No obstante, los analistas coinciden en que la actual combinación de flujos de divisas y condiciones macroeconómicas otorga una mayor probabilidad de mantenerse en niveles elevados por más tiempo que en el pasado.
El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, ha anunciado planes para reactivar la exploración de gas y petróleo, lo que podría atraer nueva inversión extranjera y reforzar la posición del peso. Al mismo tiempo, la necesidad de seguir financiando la deuda pública en dólares implica que el Banco de la República deberá manejar cuidadosamente la política monetaria para evitar una repentina depreciación.
En síntesis, mientras que la revaluación del peso brinda ventajas claras a importadores, consumidores y al erario, los sectores exportadores deberán adaptarse a un entorno donde cada dólar vale menos en términos de pesos. El equilibrio entre estos intereses determinará la duración del episodio de fortaleza cambiaria y sus efectos en la economía nacional.



