En un esfuerzo por contener la inflación y preservar la estabilidad económica, el gobierno federal de México, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha renovado el acuerdo voluntario para estabilizar los precios de los combustibles. Este pacto, que involucra a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) la Secretaría de Energía (SENER)Pemex la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y representantes del 96% de las estaciones de servicio del país, mantendrá vigentes los topes de precios hasta febrero de .

Ante la volatilidad en los mercados internacionales del petróleo, impulsada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente la administración federal optó por un esquema de concertación voluntaria con estímulos fiscales, evitando controles de precios coercitivos y protegiendo el poder adquisitivo de los hogares mexicanos.

Precios de referencia acordados

El acuerdo establece techos máximos a nivel nacional para los combustibles de mayor impacto en la cadena logística y la movilidad:

Gasolina Regular (Magna)

Se mantiene por debajo de los 24.00 pesos por litro fijando un techo nominal de 23.99 pesos.

Diésel

Se establece en una referencia menor a los 27.00 pesos por litro protegiendo los costos del autotransporte y la cadena de suministro.

Gasolina Premium

Queda excluida del acuerdo voluntario, fluctuando libremente con promedios nacionales entre 28.53 y 28.56 pesos por litro.

En las zonas fronterizas los precios son menores gracias a la aplicación de un IVA preferencial del 8% y estímulos fiscales específicos.

Mecanismo de absorción de costos

Para sostener estos precios sin obligar por decreto a los gasolineros, la estrategia articula un esfuerzo compartido entre gobierno, comercializadores y estaciones de servicio:

Gobierno Federal

Ajusta dinámicamente el estímulo fiscal al IEPS para absorber las alzas internacionales del crudo, reduciendo temporalmente la recaudación tributaria.

Empresarios Gasolineros

Aceptan recortar su margen de ganancia bruta en 1.61 pesos por litro para la gasolina regular y 0.36 pesos por litro para el diésel.

Comercializadores

Proveen combustible al mayoreo por debajo de los precios internacionales de referencia para asegurar la viabilidad de los distribuidores.

Incentivos y eliminación de comisiones bancarias

Para compensar la reducción en los márgenes de ganancia de las estaciones de servicio, el Gobierno Federal negoció con la banca, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Banco de México la eliminación temporal de la cuota de intercambio en pagos con tarjeta.

Esta medida elimina cerca del 80% del costo total de las comisiones bancarias que pagaban los gasolineros, generando ahorros directos por transacción. Por ejemplo, las comisiones de tarjetas de débito y vales se reducen en $2.57 MXN y de tarjetas de crédito en hasta $7.45 MXN por operación.

Adicionalmente, se acordó simplificar trámites de permisos ante la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la SENER y reforzar la seguridad en colaboración con las Fuerzas Armadas para combatir el contrabando de combustibles.

Impacto fiscal y sostenibilidad del modelo

El esfuerzo gubernamental para mantener desacoplados los precios domésticos tiene un costo directo en las finanzas públicas. Entre enero y julio de 2026 la recaudación acumulada del IEPS a gasolinas y diésel ascendió a 246,871 millones de pesos con una caída del 2.1% real anual. En julio los ingresos por este concepto cayeron a 26,982 millones de pesos su nivel más bajo desde marzo de 2025.

El costo bruto semanal del estímulo fiscal se calcula en unos 5,000 millones de pesos aunque el costo neto para el erario se reduce a la mitad (2,500 millones de pesos semanales) debido al efecto compensatorio de los ingresos petroleros extraordinarios de Pemex por la venta de crudo al extranjero.

Monitoreos oficiales indican un cumplimiento nacional del 84% con más de 11,762 estaciones vendiendo la gasolina regular por debajo de los 24 pesos y 8,886 ofreciendo el diésel a menos de 27 pesos.