La decisión de estados unidos de revocar visados a tres funcionarios chilenos ligados a un proyecto de cable submarino que conectaría Chile con Asia ha puesto en primer plano un dilema recurrente: la tensión entre la seguridad digital y las relaciones comerciales. Esta medida, dada a conocer días antes de una cumbre regional en Miami, obliga a Santiago a evaluar con mayor urgencia sus alianzas tecnológicas y geopolíticas.
Más allá de la medida puntual, la acción estadounidense marca una nueva etapa en la presión sobre países latinoamericanos que mantienen vínculos económicos con China, su principal socio comercial. El anuncio desató reacciones oficiales tanto en el gobierno saliente chileno como desde la Embajada de China, y abrió un debate público sobre soberanía, riesgos de seguridad y costes económicos.
Contexto y motivos de la medida estadounidense
La Casa Blanca argumentó que la revocación de visados se debe a actividades que, según su visión, amenazan la infraestructura de telecomunicaciones regional. El cargo apunta específicamente al proyecto propuesto por firmas chinas para tender un cable óptico submarino entre Chile y Hong Kong, infraestructura por la cual circula un porcentaje significativo del tráfico global de datos.
El embajador de Estados Unidos en Chile explicó que la administración busca mitigar riesgos de ciberespionaje y accesos no autorizados a redes críticas, y recordó que Washington puede condicionar beneficios como la exención de visado si considera que hay riesgos significativos. Desde la perspectiva estadounidense, asegurar los enlaces transoceánicos equivale a proteger datos estratégicos y soberanía digital.
Reacciones y riesgos para Chile
En Santiago la respuesta fue inmediata: tanto el gobierno saliente como la embajada china criticaron la medida. La representación de China calificó la acción como un menoscabo a la soberanía chilena y defendió el carácter comercial y técnico del proyecto. En paralelo, autoridades locales y analistas pidieron reflexión estratégica ante un escenario en que elegir alineamientos puede implicar costos económicos.
Impacto económico y dependencia
Chile, principal productor mundial de cobre y exportador de frutas como cerezas, mantiene fuertes lazos comerciales con China, país que importa gran parte de esos productos. Además, empresas chinas participan en sectores energéticos y de infraestructura en Chile. Por tanto, una ruptura o limitación de la cooperación tecnológica podría tener consecuencias comerciales y operativas significativas.
Dimensión de seguridad
Especialistas en seguridad señalan que más del 80% del tráfico de datos internacionales viaja por cables submarinos, por lo que su control tiene implicaciones estratégicas. El debate no es solo técnico: incorpora preguntas sobre quién administra, mantiene y tiene potencial acceso a la información que circula por esas fibras.
La opción diplomática y las alternativas
Frente a la presión estadounidense, Chile debe evaluar alternativas: fortalecer marcos regulatorios y controles de seguridad para proyectos de infraestructura, diversificar socios técnicos o buscar garantías contractuales que reduzcan riesgos percibidos por terceros. Algunos analistas proponen combinar medidas de apertura comercial con protocolos estrictos de supervisión y auditoría independiente.
Otros países de la región han vivido dinámicas similares: desde cancelaciones de contratos vinculados a infraestructura portuaria hasta revisiones de proyectos astronómicos y energéticos. En varios casos, Washington ofreció advertencias públicas y en algunos, alternativas financieras o de seguridad para contrarrestar la influencia china, aunque sin ofrecer siempre incentivos económicos claros.
¿Carrotas o palos?
La crítica recurrente en Chile es que la política exterior estadounidense enfatiza más la coerción —el palo— que las propuestas positivas —la zanahoria. Sin incentivos concretos, las amenazas sobre visas o la seguridad pueden percibirse como costos sin beneficios compensatorios, lo que complica la decisión de gobiernos que dependen de flujos comerciales con ambos gigantes.
Perspectivas y decisiones pendientes
La situación obliga a una reflexión estratégica: definir estándares de seguridad digital, negociar cláusulas de protección y dialogar con socios internacionales para minimizar tensiones. Al mismo tiempo, los próximos cambios políticos en Chile y la agenda regional determinarán en buena medida cómo evolucionará la relación entre seguridad, comercio y soberanía tecnológica.



