Vinculan a proceso por posesión de cinco clarines jilgueros en Tetela del Volcán

El 12 de febrero se detectó el transporte de cinco ejemplares de clarín jilguero (Myadestes occidentalis) sin la documentación que acredite su procedencia legal. El hecho ocurrió en Tetela del Volcán, Morelos, y el presunto responsable fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR), que abrió la carpeta de investigación correspondiente.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que la situación se hizo pública el 1 de marzo de 2026, cuando la autoridad judicial dictó la vinculación a proceso del imputado. No se difundió su identidad. Mientras tanto, las aves quedaron bajo custodia para proteger su bienestar y evaluar su estado sanitario.

Por qué esto importa
El clarín jilguero figura en la NOM-059-SEMARNAT-2010 como especie sujeta a protección especial, una categoría que exige medidas para evitar la reducción de sus poblaciones y la degradación de su hábitat. Además, su canto lo convierte en objetivo frecuente del tráfico de fauna: la literatura científica muestra que las aves apreciadas por su canto o aspecto suelen ser capturadas para tenencia doméstica, lo que agrava la presión sobre poblaciones locales.

Más allá de la ilegalidad administrativa, el comercio y transporte sin permisos dañan el equilibrio ecológico en regiones ricas en biodiversidad como Morelos y pueden repercutir sobre servicios ecosistémicos clave.

El proceso legal y el papel de las autoridades
La FGR lleva la investigación por un probable delito contra la biodiversidad, y la Profepa actúa como parte ofendida y coadyuvante: su labor incluye el seguimiento jurídico del caso y la solicitud de reparación del daño ambiental cuando proceda. La vinculación a proceso indica que existen elementos suficientes para proseguir con diligencias complementarias, tanto periciales como administrativas.

Sanciones previstas
El Código Penal Federal, en su artículo 420 fracción IV, establece penas de uno a nueve años de prisión por la posesión ilícita de ejemplares de vida silvestre catalogados como sujetos a protección, además de multas equivalentes a 300 hasta 3,000 días. Al tratarse de un delito de naturaleza federal, la investigación y la eventual sanción corresponden a instancias federales.

Medidas para frenar el tráfico y proteger a las aves
Los casos como este confirman un patrón: especies valoradas por su canto o su apariencia sufren una presión constante por captura y comercio. Entre las respuestas que proponen las autoridades y expertos se encuentran: reforzar la vigilancia en carreteras, controlar mercados y puntos de venta, y monitorear la oferta en redes sociales. Sin embargo, la experiencia muestra que la fiscalización por sí sola no basta. Las intervenciones más exitosas combinan regulación y cumplimiento con campañas de sensibilización dirigidas a comunidades, comerciantes y aficionados de aves. Educar sobre las consecuencias ecológicas y ofrecer alternativas legales reduce la demanda y ayuda a proteger poblaciones vulnerables.

Cuidados y seguimiento de las aves aseguradas
Las cinco aves permanecen en resguardo mientras se evalúa su salud y se determina la viabilidad de su reintegración al medio natural. Profepa y FGR coordinarán los peritajes y las actuaciones administrativas para establecer responsabilidades y, en su caso, aplicar las sanciones correspondientes.