La 68.ª edición de las 500 Millas de Daytona terminó de forma vertiginosa y repleta de giros imprevistos. En una carrera donde la estrategia y la supervivencia se mezclaron con los contactos en pista, Tyler Reddick emergió como ganador tras aprovechar un incidente en los últimos metros. El triunfo no solo significó una victoria deportiva para el piloto del Toyota número 45, sino también una celebración para 23XI Racing, el equipo copropiedad de Michael Jordan y Denny Hamlin. La carrera estuvo marcada por sucesivos cambios de liderazgo;
Cómo se definió la carrera
La resolución llegó en la vuelta final, cuando Carson Hocevar perdió el control tras un contacto con Erik Jones y salió de la pista al entrar en la curva 1, lo que desencadenó una reacción en cadena. Ese incidente afectó a varios protagonistas, incluyendo a Michael McDowell. Con el pelotón reorganizándose rápidamente, Chase Elliott tomó la delantera momentánea, poniendo en apariencia rumbo a la victoria. Sin embargo, un roce posterior provocó que Riley Herbst impactara contra el muro tras un toque desde atrás por parte de Brad Keselowski; en su salida hacia la zona exterior de la pista, Herbst arrastró también a Elliott, lo que dejó el camino franco a Reddick para reclamar la bandera a cuadros.
Reacciones dentro y fuera del equipo
Al bajar del auto, Reddick se mostró emocionado y reflexivo sobre la temporada previa y la presión de competir en la Cup Series para un equipo con tanta visibilidad. Reconoció que fue complicado y que la expectativa de conseguir victorias cuando se corre para una estructura asociada a una figura como Jordan es elevada. Por su parte, Michael Jordan celebró con entusiasmo y destacó la capacidad del grupo: «No lo puedo creer, es tan satisfactorio, tuvimos a cuatro chicos que lucharon y se ayudaron», dijo, subrayando además la estrategia del equipo y la sensación de logro que le generó el triunfo. Jordan, que cumplirá 63 años próximamente, vivió la victoria como un regalo anticipado.
Importancia para 23XI Racing
La victoria en Daytona adquiere matices adicionales por la historia reciente del equipo y su relación con la serie. 23XI Racing no solo compite por resultados deportivos, sino que ha estado en el centro de discusiones institucionales sobre el modelo de la categoría. La atención sobre el equipo aumentó luego de disputas legales con la organización de la serie, mientras que este triunfo aporta un impulso anímico y mediático que el equipo seguramente querrá aprovechar en las próximas carreras.
Desarrollo de la última vuelta y factores determinantes
Desde el momento en que Hocevar perdió la parte delantera, la última vuelta se convirtió en una sucesión de decisiones precipitadas y contactos inevitables. En ese contexto, la capacidad de Reddick para reaccionar, mantener la compostura y aprovechar los huecos fue determinante. La carrera, que contó con múltiples cambios de líderes y maniobras arriesgadas, destacó también por la importancia de la gestión del tráfico y el timing al buscar espacios en las rectas y curvas del Daytona International Speedway. La combinación de contactos late-race y la estrategia de reinicio hizo que muchos aspirantes quedaran fuera de la pelea por el triunfo.
Implicaciones deportivas y de imagen
Más allá del trofeo, la victoria refuerza la proyección de Reddick como figura competitiva en la máxima categoría y consolida la presencia de 23XI Racing como contendiente relevante en carreras de alto perfil. Para Michael Jordan, el triunfo representa una validación pública del proyecto, que ha sido observado con lupa por aficionados y medios. Al mismo tiempo, la naturaleza caótica del cierre recuerda que las grandes carreras se definan tanto por habilidad como por la capacidad de aprovechar circunstancias imprevistas.
La carrera confirmó que, en este tipo de pruebas, la mezcla de estrategia, riesgo y opportunismo suele ser la fórmula que define al vencedor.



