En San Antonio de la Cal, municipio próximo a la capital de Oaxaca, se vive el final de una tradición lingüística. La variedad local del zapoteco ha quedado casi sin interlocutores: según el testimonio de habitantes y registros institucionales, apenas subsisten entre 10 y 15 hablantes de edad avanzada, aunque el Instituto de Lenguas Originarias de Oaxaca (ILEO) documentó sólo cuatro hablantes en 2026. Estas cifras reflejan una realidad donde la transmisión intergeneracional se rompió y la lengua dejó de ocupar los espacios públicos y educativos.
La situación fue recogida en reportes y entrevistas publicadas el 21 de febrero de 2026, que incluyen relatos directos de quienes aún conservan la lengua. Personas como Hermelinda Navarro Méndez, de 100 años, resumen en primera persona la pérdida: la lengua que hablaban en el hogar dejó de transmitirse cuando sus hijos comenzaron la escuela. Otro hablante, Luis Dionicio Ruiz Martínez, de 83 años, describe la soledad comunicativa: entiende que los niños la reconocen pero ya no la usan para conversar. Estos testimonios ilustran el proceso histórico detrás del declive.
Factores históricos y educativos detrás del declive
El retroceso del zapoteco local no surge por azar. Investigadores y autoridades como ILEO y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) señalan que hubo un plan prolongado de castellanización que puso al español como idioma central en la educación, la administración y la vida pública. Durante más de un siglo, políticas y prácticas hostiles —directas o indirectas— marginaron a las lenguas originarias y condicionaron la idea de que el progreso pasaba por hablar español.
La ruptura de la transmisión intergeneracional
Cuando niños y niñas dejan de aprender la lengua en casa o en la escuela, la continuidad se vuelve imposible. En San Antonio de la Cal la transmisión familiar se interrumpió hace décadas: padres y madres priorizaron el español para la escuela y el trabajo, y con ello se perdió el contexto cotidiano donde la lengua se practicaba y evolucionaba. En la práctica, la comunidad pasó de un entorno bilingüe o dominantemente zapoteco a uno donde el español domina todos los ámbitos.
El alcance regional: variantes zapotecas en riesgo
El caso de San Antonio de la Cal forma parte de una problemática mayor en los Valles Centrales de Oaxaca. INALI ha identificado al menos 18 variantes zapotecas con grados de riesgo que van desde preocupantes hasta críticos. Entre las variantes con mayor peligro se cuentan: zapoteco de San Felipe Tejalápam (tizá) con alrededor de 50 hablantes; zapoteco de Mixtepec con 14 hablantes; zapoteco de Asunción Tlacolulita con 53 hablantes; y diversas variantes de la región de Valles con decenas o miles de hablantes según la zona (Valles oeste 211, Valles centro 257, Valles noroeste 1,128). Estos números muestran que, aun dentro de una misma lengua, las condiciones pueden variar radicalmente.
Consecuencias culturales de la pérdida
La desaparición de una lengua implica la pérdida de conocimientos locales sobre agricultura, ecología, prácticas comunitarias y memoria histórica. En San Antonio de la Cal, antiguas actividades como la extracción de cal y el cultivo de maíz y frijol estaban enmarcadas por vocabularios y saberes específicos que hoy corren el riesgo de quedar sin registro vivo. Más allá de la comunicación, se va una forma particular de ver y nombrar el territorio.
Posibilidades de revitalización y retos inmediatos
Recuperar una lengua en fase terminal exige acciones coordinadas: programas educativos bilingües, políticas públicas sostenibles, documentación lingüística y el impulso comunitario. Hablantes como don Luis advierten lo urgente: sin jóvenes que aprendan, la tarea se vuelve casi imposible. Las entidades estatales y federales pueden facilitar recursos y marcos legales, pero también se necesita voluntad local para crear espacios donde la lengua recupere relevancia social y práctica.
Iniciativas como el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2026-2032) buscan promover medidas de preservación y fortalecimiento; sin embargo, en contextos urbanos y periurbanos, la presión del español y el cambio económico-cultural complican la aplicación efectiva. En San Antonio de la Cal, el reloj cultural corre contra la recuperación: cada año sin transmisión reduce las posibilidades de revitalización.
Las cifras oficiales, los relatos de las y los últimos hablantes y el panorama regional de variantes en riesgo exigen respuestas rápidas y sostenidas para que estos idiomas no se apaguen sin dejar huella.



