La tragedia es un capítulo esencial de la historia humana, y recordar eventos significativos es clave para entender nuestro presente. La catástrofe del 22 de mayo de 1960 en Valdivia, uno de los terremotos más devastadores registrados, dejó marcas profundas en la comunidad del sur de Chile. Sin embargo, un grupo de sobrevivientes ha decidido que el recuerdo de aquel día no debe desvanecerse. A través del teatro comunitario, buscan resaltar las experiencias de quienes enfrentaron el desastre.
Reviviendo la historia a través del teatro
El Grupo de Teatro Comunitario Memoria 21 se ha formado con el propósito de rescatar esas memorias. Integrantes como Pury Espinoza, Vicente Espinoza y Juan Chávez son algunos de los nombres que dan vida a este proyecto. La dirección de Eugenia Fernández ha sido fundamental, junto a la colaboración de creativos como Daniel Navarrete y Daniel Carrillo, quienes aportaron ideas y producción, así como la investigación que sustenta la obra.
Una obra que trasciende el tiempo
La base literaria de la obra se inspira en el libro “Réplicas: Historias del Gran Terremoto”, publicado por Libros Verde Vivo. Este texto no solo documenta el evento, sino que también ofrece relatos personales que conectan emocionalmente a los espectadores con los hechos. La música, creada por Katherine Bachmann, complementa la experiencia, añadiendo profundidad y sentimiento. Cada nota evoca recuerdos, invitando al público a reflexionar sobre la fragilidad de la vida.
El proceso de creación y representación
El trabajo de preparación de los actores, liderado por Piere Santana, es esencial para que las emociones fluyan en el escenario. Buscan que cada interpretación sea auténtica, transmitiendo la intensidad de sus experiencias. El teatro se convierte en un vehículo para la sanación, donde cada representación es un homenaje a quienes vivieron el desasosiego de aquel día fatídico.
El legado de la memoria
Recordar un evento trágico como el terremoto de Valdivia no es solo un ejercicio de memoria, sino una oportunidad de aprendizaje. Cada actuación busca educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de la resiliencia y la unidad en tiempos de crisis. La obra plantea preguntas sobre cómo el pasado moldea nuestro presente y futuro. La memoria se transforma en un acto de resistencia, recordándonos que, a pesar de la devastación, la comunidad puede levantarse de las cenizas.
El Teatro Regional Cervantes, donde se lleva a cabo esta producción, es un espacio emblemático que merece ser cuidado y respetado. Se invita a los asistentes a llegar con anticipación, asegurando una experiencia enriquecedora y sin contratiempos. Durante el evento, se solicita que los espectadores mantengan sus asientos y eviten consumir alimentos o bebidas para preservar la integridad del espacio y la concentración en la representación.
Además, se sugiere que personas con movilidad reducida eviten la zona de galería, garantizando su seguridad y comodidad. Aquellos con otras discapacidades pueden adquirir sus entradas con personal especializado en el teatro, asegurando que todos tengan acceso a esta experiencia única.
Un homenaje a la memoria colectiva
El teatro no solo es un medio de entretenimiento, sino un poderoso vehículo para la memoria colectiva. La obra presentada por el Grupo de Teatro Comunitario Memoria 21 es un testimonio de cómo el arte puede ayudar a sanar heridas del pasado y construir un futuro más consciente. Recordar el terremoto de Valdivia es un acto de amor hacia quienes sufrieron y una forma de mantener viva su historia. Cada representación es un paso hacia la reconciliación y el entendimiento, un recordatorio de que la memoria es un legado que debemos cuidar y transmitir a las futuras generaciones.



