El inicio de 2026 ha traído consigo eventos significativos que impactan la economía argentina. Por un lado, la reciente intervención de Donald Trump en Venezuela, y por otro, la aprobación por parte de la Unión Europea de un acuerdo comercial con Mercosur. Estos acontecimientos han generado reacciones contrastantes en el país, desde el pesimismo en el sector energético hasta el optimismo en el ámbito agrícola.
Desde la perspectiva de Vaca Muerta, la intervención de Trump ha suscitado preocupación. Su objetivo aparente de revitalizar la industria petrolera venezolana podría afectar negativamente el desarrollo de este yacimiento argentino. La posibilidad de que el petróleo venezolano inunde el mercado podría ocasionar una caída en los precios, dificultando así la rentabilidad de la producción local.
Las implicaciones del control estadounidense sobre Venezuela
La estrategia de Trump parece centrarse en reducir los precios de la gasolina en Estados Unidos, lo que podría traducirse en una desaceleración del crecimiento de Vaca Muerta. Si los precios del petróleo tienden a bajar, esto se traduciría en menores ingresos para Argentina, que necesita mantener precios competitivos para que su producción de petróleo de esquisto sea viable. Actualmente, la producción venezolana está muy por debajo de sus niveles históricos, lo que genera dudas sobre su capacidad para recuperar la producción a corto plazo.
Retos de la industria petrolera argentina
Las proyecciones indican que, para que la producción de Vaca Muerta alcance su máximo potencial, se requiere una inversión significativa en infraestructura, incluyendo nuevas tuberías. Sin embargo, el contexto de incertidumbre en el mercado global, especialmente con el aumento de la producción venezolana, podría limitar las oportunidades de inversión en Argentina. La capacidad de Vaca Muerta para exportar hasta 20 mil millones de dólares en petróleo hacia finales de la década se ve amenazada por esta dinámica.
El acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur
Por otro lado, la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha sido recibida con entusiasmo, especialmente en los sectores agrícola y empresarial de Argentina. Este acuerdo promete abrir nuevas oportunidades para los exportadores de carne y otros productos agrícolas. Sin embargo, es vital entender que esta relación comercial está plagada de desafíos.
El acuerdo, que resulta de años de negociaciones, permitirá eliminar aranceles en un 92% de las exportaciones de Mercosur hacia la UE. Sin embargo, la cuota de carne vacuna que Argentina podrá exportar sigue siendo mínima comparada con el consumo total de la UE. Por ejemplo, el incremento de la cuota Hilton a 66,000 toneladas es solo una fracción del consumo total europeo.
Desafíos para la implementación del acuerdo
A pesar de las perspectivas optimistas, la implementación del acuerdo presenta retos significativos. Existe una notable asimetría entre las economías de la UE y Mercosur, donde la primera cuenta con un PIB considerablemente mayor y un poder adquisitivo superior por habitante. Esto plantea interrogantes sobre la capacidad de Mercosur para competir en igualdad de condiciones. La integración de las economías y la modernización de la infraestructura serán cruciales para aprovechar al máximo los beneficios de este acuerdo.
El futuro de Vaca Muerta parece incierto. La intervención de Trump en Venezuela podría convertir lo que se considera una vaca lechera en un desafío mayor para la industria argentina. La verdadera medida del éxito de estos desarrollos dependerá de la capacidad de Argentina para adaptarse a un entorno económico cambiante y aprovechar las oportunidades que se presenten, sin perder de vista los riesgos que acechan en el horizonte.



