Urgente llamado a la preservación de las lenguas indígenas en México

En un momento en que la diversidad lingüística se enfrenta a una crisis sin precedentes, Yásnaya Elena Aguilar Gil lanza su libro ‘Esta boca es mía’. Esta obra, que combina humor y pasión, aborda la urgente necesidad de conservar las lenguas indígenas. Según proyecciones de UNESCO, se estima que la mitad de los idiomas hablados hoy podrían extinguirse en el próximo siglo. ¿Qué significa esto para nuestro patrimonio cultural y social?

Desde su perspectiva única, Aguilar Gil nos invita a reflexionar sobre por qué, en un mundo interconectado, permitimos la desaparición de lenguas que han existido durante milenios. La autora, quien será oradora principal en el próximo Festival Literario de San Miguel, destaca que la pérdida de estas lenguas no es un fenómeno reciente. Es el resultado de políticas históricas que han privilegiado un idioma sobre otros.

El impacto de la homogeneización lingüística

Aguilar Gil argumenta que hace tres siglos, el mundo se dividió en estados-nación que impusieron la supremacía de un solo idioma, relegando a los demás. En México, por ejemplo, en 1820, un 65% de la población hablaba una lengua indígena, pero hoy solo el 6.5% de los mexicanos son hablantes de lenguas indígenas. Este drástico cambio es consecuencia de un proceso sistemático de discriminación y desvalorización de las lenguas autóctonas.

La resistencia cultural y lingüística

La autora también destaca la resistencia de las comunidades indígenas ante esta adversidad. Existe un movimiento creciente para revitalizar y celebrar las lenguas indígenas. Un claro ejemplo es el idioma hawaiano, que, tras estar en grave peligro de extinción, ha visto un aumento significativo en el número de hablantes gracias a iniciativas educativas que permiten a los estudiantes aprender en su lengua materna desde la educación preescolar hasta la universidad.

Aguilar Gil menciona otros casos inspiradores, como el de Nueva Zelanda, donde los nidos de lengua maorí han fomentado la creación de nuevos hablantes. Estas iniciativas demuestran que, con el esfuerzo adecuado, es posible revertir la tendencia de la pérdida lingüística.

Desafíos de la identidad lingüística

Un aspecto crucial que Aguilar Gil examina es la percepción errónea de que las lenguas indígenas son exclusivamente orales. En su libro, explica que existen amplias tradiciones escritas en lenguas como el zapoteco y el náhuatl, que han sido documentadas a lo largo de la historia. La falta de reconocimiento de estas tradiciones contribuye a la idea de que estas lenguas no son aptas para el mundo moderno.

Educación y acceso a recursos

El acceso a la educación en lenguas indígenas es fundamental para su preservación. Aguilar Gil hace un llamado a editores, festivales literarios y lectores para que apoyen la literatura en lenguas distintas al español, creando un espacio donde todas las lenguas y poéticas sean valoradas. Esto es esencial para garantizar que las nuevas generaciones aprendan y aprecien su patrimonio lingüístico.

Por ejemplo, la Universidad Nacional Autónoma de México ha organizado el Festival de Poesía de las Lenguas de América, donde se pueden escuchar a creadores en diversas lenguas como el zapoteco y el mixteco. Este tipo de eventos son fundamentales para fomentar un ambiente de respeto y aprecio por la diversidad lingüística.

Un llamado a la acción

La obra ‘Esta boca es mía’ no solo refleja el amor de Aguilar Gil por su lengua y su cultura, sino que también constituye un llamado a la acción para todos. La preservación de las lenguas indígenas está intrínsecamente relacionada con el bienestar de las comunidades que las hablan. Cada lengua que desaparece lleva consigo una forma única de ver el mundo, y una historia que se pierde para siempre.

En un mundo homogenizado, es crucial que defendamos la diversidad lingüística como un derecho humano. La lucha por la supervivencia de las lenguas indígenas debe ser una prioridad global, y cada uno de nosotros tiene un papel en esta importante causa.