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En un contexto de creciente violencia en Colombia, el comandante Iván Mordisco ha lanzado un llamado a la unidad entre los diferentes grupos guerrilleros del país. En su mensaje, dirigido a organizaciones como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la Segunda Marquetalia y el Ejército Popular de Liberación (EPL), enfatiza la necesidad de cerrar filas frente a lo que él describe como la amenaza del imperialismo estadounidense.
Este llamado a la cohesión surge en un momento crítico, donde las tensiones entre estos grupos y las intervenciones externas han generado un clima de inseguridad y conflicto. La historia reciente de Colombia ha estado marcada por la lucha interna y el impacto de actores externos que buscan influir en la política y la economía del país.
Contexto de violencia en Colombia
El contexto actual se ha caracterizado por un aumento alarmante de la violencia, resultado de las disputas entre diversas facciones criminales. Estas disputas han debilitado el control del estado en varias regiones, permitiendo que grupos armados fortalezcan su presencia en áreas clave para economías ilegales, como el narcotráfico y la minería ilegal.
Desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC hace casi una década, las dinámicas de poder han cambiado drásticamente. Esto ha permitido que nuevos actores, incluyendo disidencias y grupos emergentes, se disputen el control territorial y los recursos económicos, generando un escenario de inestabilidad constante.
Impacto de la política de Paz Total
La política de Paz Total implementada por el gobierno de Gustavo Petro ha sido objeto de controversia. Algunos analistas señalan que ha contribuido al resurgimiento de la violencia al permitir negociaciones con grupos armados sin un enfoque claro en la desarticulación de sus estructuras. Sin embargo, es crucial entender que este fenómeno tiene raíces más profundas que se remontan a la desmovilización de los paramilitares en 2006 y el desarme de las FARC en 2016.
Los vacíos dejados por estas desmovilizaciones han sido ocupados por nuevas organizaciones, que no solo buscan el control del narcotráfico, sino que también están involucradas en otras actividades ilegales. Esto ha llevado a un aumento del poder militar de estos grupos, que han incrementado su número de efectivos en un 15% en un periodo reciente.
La fragmentación del conflicto
La fragmentación del conflicto colombiano se ha intensificado con el surgimiento de múltiples grupos armados, cada uno con objetivos y estrategias autónomas. Estas organizaciones, a menudo menos jerárquicas, operan de manera más dispersa, lo que complica la respuesta estatal y el análisis de sus dinámicas. La lucha por el control territorial se ha convertido en una prioridad, donde el que tiene más recursos y estrategias efectivas es el que prevalece.
Consecuencias de las elecciones
A medida que se acercan las elecciones presidenciales, el clima de violencia podría influir en el proceso electoral. La amenaza de grupos armados que buscan incidir en el resultado de las elecciones ha aumentado, especialmente en regiones donde su control es más fuerte. La posibilidad de que estos grupos utilicen la violencia para proteger sus intereses políticos es real y preocupante.
En este contexto, el llamado de Iván Mordisco a la unión de las guerrillas podría ser visto como una estrategia para consolidar su poder y ampliar su influencia en el escenario político. La atención ahora se centra en cómo las elecciones pueden determinar el futuro de la política de Paz Total y la lucha contra el narcotráfico en el país.
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