El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha tomado una decisión significativa este viernes al firmar un decreto que incrementa las importaciones de carne argentina. Esta medida responde a las crecientes preocupaciones de los ciudadanos estadounidenses sobre la asequibilidad de este alimento básico, que ha visto un aumento considerable en sus precios.
La formalización de esta medida se produce tras un acuerdo bilateral firmado un día antes entre EE.UU. y Argentina, que elimina una serie de aranceles y barreras comerciales. Este pacto representa un avance importante para el presidente argentino Javier Milei, un aliado de Trump, quien busca fortalecer la relación entre ambos países.
Detalles del acuerdo de importación
Según el decreto, la cuota de carne que Argentina podrá exportar a EE.UU. con tratamiento arancelario preferencial aumentará en 80,000 toneladas métricas para el año 2026. Esta carne se centrará principalmente en los recortes magros, que se utilizarán en la producción de carne molida junto con productos estadounidenses. Así, se espera aumentar la disponibilidad de carne molida para los consumidores estadounidenses.
Impacto en los precios de la carne
Trump justificó esta decisión afirmando que es crucial para incrementar la oferta de carne molida en el país. Con el nuevo acuerdo, Argentina podrá exportar un total de 100,000 toneladas métricas de carne a EE.UU., un incremento significativo en comparación con la cuota de 20,000 toneladas que existía anteriormente. Este aumento representa un potencial adicional de 800 millones de dólares en productos argentinos, según estimaciones oficiales.
El aumento de precios de la carne en EE.UU. ha alcanzado niveles récord, convirtiéndose en una preocupación para el presidente, especialmente con las elecciones de medio término a la vista. Las encuestas indican que una gran parte de la población desaprueba la gestión de Trump en relación a la economía y los precios al consumidor, lo que podría afectar las posibilidades del partido republicano en las próximas elecciones.
Consecuencias políticas y económicas
A pesar de los beneficios potenciales de esta medida para los consumidores, también existen riesgos políticos y económicos. El incremento de las importaciones de carne podría generar descontento entre los agricultores estadounidenses, quienes han expresado su preocupación de que los suministros extranjeros amenacen sus negocios. Un grupo de 27 exlíderes de organizaciones agrícolas y exfuncionarios del gobierno ya advirtieron a la administración de Trump que sus políticas están perjudicando a las granjas estadounidenses.
Compromisos del gobierno argentino
Por otro lado, el acuerdo refuerza los lazos entre Trump y Milei, quien ha estado trabajando para mejorar las relaciones con Washington. Esto incluye la eliminación de barreras comerciales como parte de un esfuerzo mayor para revitalizar la economía argentina, que ha enfrentado múltiples desafíos en los últimos años. La colaboración también podría facilitar un flujo de asistencia financiera de EE.UU. que ayude a estabilizar la moneda argentina.
La administración de Trump ya había tomado medidas para aliviar el impacto de los precios altos de la carne, como la eliminación de aranceles sobre la carne brasileña. Sin embargo, la producción de carne en EE.UU. sigue siendo predominantemente nacional, y se prevé que las importaciones de Argentina representen menos del 20% del suministro total. La incertidumbre sobre la capacidad de la industria estadounidense para satisfacer la demanda continúa siendo un tema de debate.
El Departamento de Agricultura de EE.UU. también ha implementado un plan para apoyar a los ganaderos estadounidenses en la expansión de sus rebaños, a pesar de que muchos productores han reducido sus efectivos en los últimos años debido a sequías y altos costos de insumos. La última evaluación de ganado sugiere que el número actual de ganados es el más bajo en 75 años, lo que complica aún más la situación.
La decisión de Trump de incrementar las importaciones de carne argentina, aunque bien intencionada, es un movimiento arriesgado que podría tener repercusiones a largo plazo en el sector agrícola estadounidense. A medida que se aproxima la campaña electoral, el presidente deberá equilibrar las necesidades de los consumidores y las preocupaciones de los productores locales, una tarea que no será sencilla.


