Trump intenta cambiar la tendencia de las encuestas antes de las elecciones de medio término

El 5 de noviembre tiene un significado complejo para Donald Trump. No solo es la fecha en la que ganó las elecciones presidenciales de 2026 con un amplio margen, sino que también marca el día en que se llevó a cabo la sorprendente victoria de Zohran Mamdani, un candidato de la izquierda, en Nueva York. Esta fecha simboliza un cambio en el panorama político que podría afectar las aspiraciones de Trump en su segundo mandato. Los demócratas lograron victorias significativas en Virginia y Nueva Jersey, lo que indica que el apoyo hacia Trump se ha debilitado considerablemente en el último año.

Con el objetivo de recuperar la confianza de sus seguidores y revertir las encuestas que apuntan a un posible fracaso en las elecciones de medio término, Trump ha puesto en marcha una cuenta regresiva. Este evento crucial, que se celebrará el próximo noviembre, renovará todos los escaños de la Cámara de Representantes y 33 del Senado. Además, se elegirán 34 de los 50 gobernadores de los estados, lo que hace que el contexto sea aún más crítico para la administración actual.

El retiro republicano y la urgencia del presidente

Recientemente, Trump organizó un encuentro en el famoso Kennedy Center de Washington, un evento diseñado para energizar a los legisladores republicanos de la Cámara de Representantes. Durante esta reunión, el presidente hizo hincapié en la importancia de obtener victorias en las próximas elecciones. «Debemos ganar las elecciones de medio término. Si no lo hacemos, surgirán excusas para intentar destituirme», advirtió Trump, recordando el juicio político que enfrentó en 2019 al perder el control del Congreso.

El temor de un nuevo impeachment

En el trasfondo de sus declaraciones, se encuentra un temor palpable: que los demócratas consigan hacerse con la Cámara de Representantes. La experiencia previa del impeachment, donde fue investigado por presionar a Ucrania para que investigara a su rival político, Joe Biden, aún resuena en la mente de Trump. La actual situación, marcada por encuestas adversas que revelan que el 60% de los estadounidenses desaprueban su gestión, intensifica su ansiedad.

Los problemas que contribuyen a esta desaprobación son diversos. Las políticas de aranceles, las redadas masivas de inmigrantes, el uso de la Guardia Nacional en ciudades demócratas y los recortes a programas gubernamentales han generado descontento entre la población. Las decisiones controvertidas en el ámbito internacional, como la reciente intervención militar en Venezuela, han añadido más leña al fuego, con la opinión pública cuestionando la efectividad de su administración.

Reforzando la narrativa de éxito

A pesar de las dificultades, Trump intenta enmarcar su gestión económica como un éxito. Sostiene que los aranceles son una herramienta eficaz para controlar a sus socios comerciales y presume de la intervención en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro, aunque la situación en el país sudamericano continúa siendo problemática. En este contexto, los republicanos aplauden sus estrategias, destacando la importancia del liderazgo de Trump en el Capitolio.

Trump también ha intentado reconfigurar el mapa electoral en varios estados mediante una técnica conocida como gerrymandering, aunque se ha encontrado con la resistencia de los demócratas, quienes han replicado esta táctica en California. Durante su discurso, Trump recordó los logros de su administración, como la gestión de la frontera, buscando reavivar el apoyo de su base.

La cruzada contra la inmigración y la identificación de votantes

Uno de los pilares de la campaña de Trump es su postura antiinmigrante. En su primer año de su segundo mandato, ha llevado a cabo deportaciones masivas, con más de 600,000 personas expulsadas del país, y ha ordenado redadas indiscriminadas. Además, ha dificultado la obtención de visados y ha suspendido acuerdos para refugiados. Estas políticas han sido recibidas con apoyo entre sus seguidores, quienes valoran su firmeza en el tema.

Trump también ha enfatizado la necesidad de implementar una identificación de votantes durante las elecciones. Esta propuesta ha generado controversia, ya que los demócratas argumentan que busca socavar la confianza en el sistema electoral. Obligar a la identificación podría perjudicar a las comunidades más vulnerables que suelen votar en contra de los republicanos. Sin embargo, Trump mantiene que esta medida es esencial para garantizar la integridad del proceso electoral, afirmando que «la única razón para oponerse a esto es porque se quiere engañar».

Así, mientras se aproxima la fecha clave de las elecciones de medio término, Trump se encuentra en una encrucijada. Con su futuro político en juego, el presidente intensifica sus esfuerzos para unir a su partido y revertir la percepción pública antes de que sea demasiado tarde.