Las autoridades meteorológicas mantienen múltiples alertas por tormentas invernales y olas de frío extremo que afectan distintos sectores de estados unidos. En la ciudad de Nueva York las estimaciones más recientes indican posibles acumulaciones muy significativas de nieve, mientras que en California y el este del país la situación combina precipitaciones, vientos y heladas que comprometen rutas y servicios. Estas condiciones generan riesgos tanto en áreas urbanas como en zonas montañosas, por lo que los organismos locales recomiendan extremar precauciones y seguir las actualizaciones oficiales.
Los informes combinados destacan tres focos principales: el sistema que afecta a la región metropolitana de Nueva York, la ola de frío y series de tormentas que impactan California, y un frente frío que podría reconfigurarse frente a la costa atlántica con alcance sobre el corredor I-95. Cada uno de estos eventos presenta características propias en cuanto a trayectoria, intensidad y potencial de acumulación de precipitación sólida, por lo que su evolución será determinante para el cálculo final de afectaciones y para las decisiones de las autoridades locales.
Situación en Nueva York
En Nueva York se ha emitido una alerta de tormenta de frío invernal debido a un sistema cuya trayectoria podría dejar entre 18 y 24 pulgadas de nieve en la ciudad, según los reportes disponibles. Esa acumulación —equivalente a casi medio metro en algunos pronósticos— tiene el potencial de paralizar el transporte público, interrumpir vuelos y complicar la movilidad urbana por calles y autopistas. Los servicios de emergencia y las agencias de transporte ya evalúan planes de contingencia para mantener abiertas las rutas principales y priorizar el despeje en accesos a hospitales y puntos críticos.
Impacto en California
En el sur de California, las series de tormentas han traído temperaturas bajo cero en elevaciones altas y condiciones invernales inusuales para la región costera. El Servicio Nacional de Meteorología de Los Ángeles/Oxnard mantiene avisos de tormenta invernal en zonas montañosas y alertas de frío extremo en el Área de la Bahía. Entre las cifras reportadas, se prevén acumulaciones de nieve desde 1 a 4 pulgadas en cotas de 3.500 a 4.500 pies, 4 a 8 pulgadas por encima de 4.500 pies y hasta 1–2 pies en elevaciones superiores a 6.000 pies, como ocurre en Big Bear.
Consecuencias locales y recomendaciones
Las precipitaciones y los vientos han provocado inundaciones puntuales, cortes y cierres temporales de parques de atracciones y rutas de montaña. Se reportó además un fallecimiento vinculado a los efectos de las tormentas y daños materiales notables en el sur del estado. Las autoridades aconsejan evitar viajes innecesarios en tramos montañosos, equipar vehículos con cadenas, proteger bienes y animales, y mantener sistemas de calefacción con ventilación adecuada para prevenir intoxicaciones. El pronóstico para el 20 de febrero señalaba la persistencia del frío con heladas matinales en valles y ráfagas que podrían superar los 60–70 mph en zonas elevadas.
Frente frío en el este y corredor atlántico
Un nuevo frente frío se desplaza por el este del país y tiene el potencial de reorganizarse sobre la costa del Golfo antes de intensificarse frente al Atlántico. Esa dinámica podría generar un periodo extenso de nevadas, vientos sostenidos y carreteras resbaladizas durante el fin de semana y el inicio de la semana laboral. La franja de impacto prevista abarca desde Kentucky oriental, Tennessee y Ohio hasta la península de Delmarva, Nueva Jersey, el sureste del estado de Nueva York y el sur de Nueva Inglaterra.
Escenarios de acumulación y riesgos
En la zona urbana densamente poblada del corredor I-95 se anticipan acumulaciones principalmente ligeras a moderadas, de 1 a 3 pulgadas, con acumulados locales de hasta 6 pulgadas en sectores específicos. En áreas montañosas, como algunas elevaciones de Virginia Occidental, las proyecciones indican entre 6 y 12 pulgadas, y máximos aislados que podrían alcanzar 18 pulgadas en cotas cercanas a los 2.000 pies. Si el sistema se desplaza ligeramente hacia el oeste o se intensifica frente a la costa, el régimen de precipitación y los vientos podrían ampliar tanto la extensión como la severidad de la tormenta.
Las autoridades mantienen la vigilancia sobre la posible formación de un nor’easter, que en caso de materializarse aumentaría la combinación de nieve y vientos fuertes en el corredor atlántico. Durante las jornadas diurnas la precipitación podría presentarse en forma de lluvia o aguanieve en superficies cálidas, pero por la noche, con temperaturas más bajas, las tasas de acumulación podrían acelerarse y complicar el tránsito al inicio de la semana laboral. Se recomienda a conductores y empresas preparar planes de contingencia y seguir las recomendaciones de movilidad de los entes estatales y locales.
En todos los frentes, el llamado es a mantenerse informados a través de fuentes oficiales como el Servicio Nacional de Meteorología y a adoptar medidas preventivas: evitar viajes innecesarios, abrigarse en capas, proteger plantas y animales, y revisar el estado de vehículos y sistemas de calefacción. Las previsiones seguirán actualizándose y podrían cambiar según la evolución de las trayectorias atmosféricas, por lo que la atención a los avisos locales resulta crucial para reducir riesgos y daños.



