Testimonio de Amanda Ungaro sobre su vuelo en el Lolita Express y la presencia de menores

En primera persona, Amanda Ungaro recuerda que tenía 17 años cuando abordó un avión privado que posteriormente sería identificado como el Lolita Express. El viaje ocurrió en junio de 2002 y, según su testimonio, había alrededor de treinta jóvenes a bordo, muchas de ellas con apariencia de estudiantes y algunas con edades estimadas entre 14 y 16 años. Amanda vivió en Estados Unidos entre 2002 y 2026; tras ser deportada a Brasil, habló sobre esa experiencia y la incomodidad que le provocó encontrarse en medio de un entorno donde reconocidas figuras del círculo de Jeffrey Epstein interactuaban con las jóvenes. El relato ubica hechos relevantes sin alterar las fechas conocidas públicamente.

La conversación pública sobre este episodio conecta con años posteriores: las primeras denuncias relacionadas con Epstein se hicieron públicas en 2005 y el financiero murió en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual. Amanda también vinculó su retorno a Brasil con un conflicto personal: acusa a Paolo Zampolli, padre de su hijo y figura conocida en Washington, de haber ejercido influencias para que la ICE la detuviera en el marco de una disputa de custodia. Zampolli figura en archivos relacionados con Epstein y ha tenido roles diplomáticos y empresariales mencionados en la documentación pública.

El embarque y la compañía a bordo

Según la versión de Amanda, la invitación para viajar partió a través de su entonces agente, el francés Jean-Luc Brunel, quien la acompañó en el vuelo hacia Nueva York donde ella tenía programado su primer casting en Estados Unidos. Había dejado Ford Models en Francia para fichar por Karin Models y Brunel le presentó el viaje como una oportunidad ofrecida por amigos. En el interior del avión, Amanda se sintió sorprendida por la juventud de muchas pasajeras y por el ambiente: chicas que no encajaban en el perfil típico de modelos profesionales, sino más bien en el de adolescentes que viajaban juntas. La presencia de Brunel, identificado en investigaciones como reclutador, añade una capa de tensión al testimonio.

Interacciones con Epstein y Maxwell

Al presentarla, Brunel condujo a Amanda hacia el hombre que dijo ser el dueño de la aeronave: Jeffrey Epstein. Él preguntó por su edad y su país de origen; poco después apareció Ghislaine Maxwell, asociada y entonces pareja de Epstein, quien reaccionó con entusiasmo al saber que Amanda era brasileña. Durante el vuelo, la entrevistada observó que muchas jóvenes parecían mostrar familiaridad con Epstein: algunas se sentaban cerca de él, otras se quedaban a su alrededor como si ya lo conocieran. Amanda aseguró que se mantuvo aislada y que la relación entre los protagonistas y las menores no le pareció casual, una sensación reforzada por la actitud relajada de Maxwell a bordo.

Escenas en el interior del jet

La modelo describió además un momento en que Epstein y Maxwell se desplazaron hacia la parte trasera del avión junto a un grupo reducido de chicas; ellas no regresaron a la vista de Amanda hasta el final del trayecto. La joven se sintió fuera de lugar, con la impresión de que muchas pasajeras se conocían previamente y existía una dinámica de proximidad física con el financista. Esa percepción de irregularidad la marcó durante el resto del viaje y fue uno de los motivos por los que buscó desembarcar lo antes posible: su prioridad era alejarse de una situación que le resultaba inquietante.

El paquete y la negativa

Otra escena que Amanda relató involucra a Jean-Luc Brunel arrojando hacia ella un pequeño paquete envuelto en plástico, acompañando el gesto con la instrucción de que lo guardara en su bolso. Tras preguntar de qué se trataba y negarse varias veces, Amanda comprendió que probablemente era una sustancia y se negó rotundamente a ocultarla. Finalmente, fue Brunel quien terminó guardando el paquete. Ese episodio intensificó su deseo de salir del avión y confirmó para ella que algo en aquel entorno no era apropiado; en ese momento Amanda no tenía conciencia completa de la magnitud de las acusaciones que años después saldrían a la luz contra Epstein.

Contexto judicial y repercusiones

La historia de Epstein, su relación con figuras de la élite y los procesos contra él fueron públicos en distintas etapas: en 2006 enfrentó acusaciones en Palm Beach que derivaron en controversias sobre el alcance de las imputaciones; las primeras denuncias públicas de 2005 ampliaron la atención mediática y, tras su detención en procesos federales, Epstein murió en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual. Por su parte, Ghislaine Maxwell fue condenada y cumple una pena por delitos relacionados con la facilitación de abuso; su caso figura entre los episodios judiciales más relevantes. Amanda, hoy adulta, remarca que en 2002 no llegó a comprender toda la gravedad de lo que observó, pero que aquellas escenas siguen siendo claras en su memoria.