El pasado 24 de junio, dos terremotos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 separados por solo 39 segundos sacudieron el centro-norte de Venezuela dejando un escenario de devastación. La ciudad de La Guaira y la capital, Caracas fueron las más afectadas, con edificios colapsados, miles de heridos y más de 50 mil desaparecidos.
La respuesta del Estado venezolano ha sido insuficiente, con hospitales desbordados y equipos de rescate limitados. Mientras tanto, políticos y medios de comunicación han aprovechado la tragedia para culpar a las administraciones chavistas. Sin embargo, la realidad es más compleja y las responsabilidades van más allá de las fronteras venezolanas.
El asedio económico que debilitó a Venezuela
Desde 2015 cuando el entonces presidente Barack Obama emitió la Orden Ejecutiva 13692 declarando a Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria el país ha enfrentado un asedio económico sin precedentes. Las sanciones se intensificaron durante los mandatos de Donald Trump y Joe Biden afectando gravemente la economía venezolana.
Las sanciones han impedido la adquisición de equipos médicos repuestos para generadores eléctricos y medicinas esenciales. El sistema eléctrico, ya en ruinas, no ha recibido el mantenimiento necesario debido a las prohibiciones impuestas por las potencias occidentales. Además, el embargo a PDVSA la petrolera estatal, ha limitado la capacidad de movilización de maquinaria pesada, agravando la crisis humanitaria.
Las cifras que revelan la verdad
Hasta diciembre del año pasado, se culpaba a la corrupción y la ineptitud de los gobiernos de Nicolás Maduro y Hugo Chávez por la caída en la producción de hidrocarburos. Sin embargo, tras el levantamiento parcial de las sanciones mediante licencias de exportación las exportaciones de crudo aumentaron un 144 por ciento pasando de 0.62 a 1.5 millones de barriles a mediados de junio.
Este aumento no se debe a cambios en la estructura del gobierno venezolano, sino al levantamiento de algunas sanciones. Sin embargo, el dinero proveniente del crudo venezolano es administrado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, limitando la capacidad de Caracas para atender las necesidades de su población.
El impacto global de las sanciones
Las sanciones estadounidenses y europeas han tenido un impacto devastador no solo en Venezuela, sino en todo el mundo. Según un estudio publicado en la revista The Lancet entre 1970 y 2026 estas medidas han causado aproximadamente 38 millones de muertes con 800 mil solo en el último año del estudio.
Ante esta realidad, queda claro que la mejor ayuda que las potencias occidentales pueden ofrecer a Venezuela y a otros países en desarrollo es abstenerse de interferir en sus asuntos internos y dejar de usar la economía como arma.



