El 2 de enero de 2026 se registró un terremoto de magnitud 6.5 en México a las 7:58 horas locales, con el epicentro ubicado frente a las costas del estado de Guerrero. Este evento sísmico tuvo repercusiones en múltiples ciudades, incluyendo la capital, donde un trágico incidente resultó en la muerte de un hombre durante una evacuación.
Según fuentes oficiales del Servicio Sismológico Nacional (SSN), el temblor fue calificado como severo, y se ha seguido monitorizando las áreas afectadas. Las primeras evaluaciones revelaron que había ocurrido un total de 151 réplicas, siendo la más fuerte de 4.2 grados.
Los hechos
La alerta sísmica sonó en la Ciudad de México, interrumpiendo una conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum. Durante el evento, la mandataria pidió a todos los presentes evacuar Palacio Nacional. A pesar de la conmoción, Sheinbaum aseguró que, tras realizar un sobrevuelo en helicóptero, no se reportaron daños significativos en la capital.
Respuestas gubernamentales
La presidenta se comunicó con la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, quien le informó que, afortunadamente, no había reportes de daños graves. Sin embargo, enfatizó que los protocolos de Protección Civil estaban activos y se estaban evaluando los efectos del sismo en todo el estado.
En Veracruz, la gobernadora Rocío Nahle también notificó que el movimiento telúrico tuvo un impacto considerable en varias áreas de su estado. Las autoridades de Protección Civil estaban llevando a cabo inspecciones para garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Consecuencias del terremoto
El sismo fue sentido en siete estados de la república, provocando una rápida respuesta de las autoridades. En la Ciudad de México, se reportaron caídas de árboles y postes, así como algunas interrupciones en el suministro eléctrico. Afortunadamente, no hubo heridos graves. La Secretaría de Protección Civil de Guerrero advirtió sobre derrumbes en Acapulco y en carreteras cercanas.
Experiencias de los ciudadanos
Las reacciones de los ciudadanos variaron. Muchos, aturdidos por el fuerte temblor, salieron de sus hogares en ropa de dormir, llevando consigo a sus mascotas. La sensación de miedo se apoderó de la población, que rápidamente buscó refugio. Un residente de Acapulco describió el momento, señalando que el sismo comenzó con un fuerte ruido y vibraciones que sacudieron su hogar.
El SSN explicó que el sismo fue resultado de una falla inversa entre las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica, lo que es común en las costas del Pacífico de México. Guerrero es un estado con alta actividad sísmica, representando aproximadamente el 25% de los sismos en el país, lo que subraya la importancia de la preparación ante desastres naturales.
El terremoto del 2 de enero no solo dejó su marca en el suelo mexicano, sino que también puso a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y la resiliencia de los ciudadanos. A medida que las evaluaciones continúan, la comunidad permanece alerta ante posibles réplicas y futuros sismos.



