En plena campaña por la gobernación de California, el aspirante demócrata Tom Steyer ofreció una explicación pública sobre inversiones de su antiguo fondo que financiaron centros de detención relacionados con ICE. En una entrevista con Ilia Calderón para el programa Esta Semana de N+ Univision, Steyer admitió que esa decisión fue «un error» y afirmó que desde entonces su trayectoria política se orientó hacia la lucha contra el encarcelamiento masivo. Su reconocimiento se produce cuando la contienda avanza hacia la primaria del 2 de junio y la elección general del 3 de noviembre.
El propio candidato dijo que hace 22 años su firma tenía participación en una empresa vinculada a esos centros y que luego se vendieron las acciones. Sin embargo, informes regulatorios apuntan a una cronología distinta: según la SEC, Farallon Capital Management inició compras en el primer trimestre de 2004 y completó la venta a comienzos de 2006. Esa discrepancia entre la versión pública y los registros ha alimentado el debate sobre la transparencia y el momento exacto en que se produjo la desvinculación.
Qué rol tuvo Farallon y qué empresas estuvieron implicadas
Los documentos periodísticos y regulatorios muestran que Farallon, bajo la dirección de Steyer en ese período, llegó a tener una posición relevante en CoreCivic (antes Corrections Corporation of America). En su punto máximo la participación rondó los US$90 millones, según reportes locales. CoreCivic es una de las principales empresas privadas que colabora con ICE en la operación de centros de detención, incluido uno de los más grandes de California, en el condado de Kern. Estas relaciones contractuales entre el sector privado y agencias federales son el eje de la crítica pública contra los acuerdos que externalizan la gestión carcelaria migratoria.
La retractación pública y las causas del cambio
Steyer ha señalado que la venta de las acciones respondió a presiones y preocupaciones internas, incluidas demandas de estudiantes y activistas que exigieron que instituciones vinculadas se desvincularan. En entrevistas previas, el propio candidato afirmó que la firma escuchó a los líderes estudiantiles y decidió vender. No obstante, el contraste entre el calendario explicado por Steyer y el de la SEC abre preguntas sobre la rapidez y la motivación detrás de aquella disposición a desinvertir.
Impacto en su relato político
Para Steyer, aquel episodio marcó un punto de inflexión que lo orientó hacia el activismo climático y social, y finalmente al terreno político. Abandonó la dirección de Farallon en 2012 y desde entonces se presentó como un millonario que financia su propia campaña y promueve cambios en políticas públicas. En el actual ciclo electoral, calificó a ICE como una «organización criminal» que no puede reformarse según sus palabras, y prometió medidas estatales fuertes contra las prácticas migratorias que considera abusivas.
Propuestas y contradicciones públicas
En su sitio de campaña, Steyer propone una batería de acciones destinadas a limitar la influencia de ICE en California y a crear un marco estatal que actúe como contrapeso a políticas federales que califica de distópicas. Estas promesas se producen en paralelo a las preguntas sobre coherencia: ¿puede un exgestor de fondos de cobertura que acumuló riqueza en ese sector convertirse en un defensor convincente contra las prácticas que ahora critica? Críticos y votantes progresistas señalan la tensión entre su pasado financiero y su discurso actual.
La reacción pública y lo que está en juego
Analistas recuerdan que la historia completa incluye años de filtraciones, protestas universitarias y movimientos que presionaron a inversionistas y a universidades para cortar lazos. Para Steyer, la narrativa de rectificación es central en su intento por ganar confianza entre electores preocupados por la migración, los derechos humanos y la influencia de multimillonarios en la política. El resultado de la primaria del 2 de junio y la elección del 3 de noviembre serán la prueba de si ese relato de enmienda convence a suficientes votantes.
En resumen, la admisión pública de Steyer sobre las inversiones realizadas por Farallon Capital Management reaviva preguntas sobre rendición de cuentas, plazos y consecuencias políticas. Mientras la campaña avanza, el debate seguirá centrado en la veracidad de las fechas, el peso de las pruebas regulatorias y la capacidad del candidato para transformar una trayectoria financiera en un proyecto público coherente con la lucha contra el encarcelamiento masivo. La conversación entre promesas, registros de la SEC y precedentes empresariales será determinante para el electorado californiano.
