Simulacro de Sismo en Colima: Lecciones del Terremoto de 2003

El 21 de enero, a las 12:00 horas, el estado de Colima llevó a cabo un simulacro de sismo con el propósito de evaluar la preparación de autoridades y ciudadanos ante un evento sísmico significativo. Esta actividad se enmarca dentro de las iniciativas de Protección Civil y se realiza en conmemoración del terremoto de 2003, uno de los más devastadores en la historia reciente del estado.

El simulacro tuvo lugar en diversas instituciones públicas, escuelas y centros de trabajo de Colima, con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de estar preparados ante posibles sismos, especialmente en una región con alta actividad sísmica.

Detalles del simulacro y su relevancia

La simulación comenzó con la activación de la alerta sísmica, restringida a los sistemas de radiodifusión. Esta estrategia evitó confusiones con alertas en teléfonos móviles y buscó enfocar la atención en la respuesta institucional y comunitaria. Así, cualquier activación fuera del horario programado sería interpretada como un sismo real.

Objetivos del ejercicio

Las autoridades de Colima señalaron que el principal objetivo del simulacro era evaluar los protocolos de evacuación y los tiempos de respuesta, así como la coordinación entre distintas instituciones. Se buscó también reforzar las acciones básicas de autoprotección entre los ciudadanos. La memoria histórica de eventos pasados resulta esencial para mantener la alerta y evitar la relajación de medidas de seguridad.

El terremoto de 2003: un recuerdo doloroso

Recordemos que el 21 de enero de 2003, a las 20:06 horas, un violento temblor de magnitud 7.6 sacudió el estado de Colima, con epicentro frente al municipio de Tecomán. Este sismo se sintió intensamente no solo en Colima, sino también en los estados vecinos de Michoacán y Jalisco. La zona del sismo es conocida por su actividad tectónica, donde las placas de Rivera y Cocos se subducen bajo la placa de Norteamérica.

En 2003, el sismo alcanzó una intensidad de nivel VIII en la escala de Mercalli Modificada. Las consecuencias fueron devastadoras, afectando gravemente a viviendas de adobe y mampostería, así como a escuelas y edificios públicos. Se reportaron grietas en el terreno y colapsos parciales de estructuras, especialmente en el puerto de Manzanillo.

Consecuencias y respuesta a la emergencia

El saldo oficial de la tragedia fue de 21 muertos. En respuesta al desastre, se habilitaron 9 Centros de Atención a Damnificados en todo el estado, brindando apoyo a cerca de 2,000 personas afectadas. La respuesta institucional fue clave para mitigar el impacto del sismo y ayudar a la población en su recuperación.

El impacto del simulacro en la comunidad

El simulacro del 21 de enero de 2026 tuvo un impacto significativo en la comunidad. La participación activa de miles de personas en escuelas, oficinas y dependencias gubernamentales evidenció el compromiso del estado con la cultura de la prevención. La gobernadora Indira Vizcaíno Silva destacó la importancia de la colaboración entre autoridades y ciudadanos para mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias.

Este tipo de actividades son vitales no solo para evaluar los tiempos de respuesta y las rutas de evacuación, sino también para fortalecer la organización comunitaria en un estado con alta recurrencia de sismos. La participación masiva en el simulacro es un indicador positivo de la preparación colectiva de la población ante eventos sísmicos.

El simulacro de sismo realizado en Colima no solo conmemora un evento trágico del pasado, sino que también sirve como un recordatorio de la importancia de estar preparados y actuar de manera coordinada ante la posibilidad de un sismo en el futuro.