Shakira despide la temporada en Ciudad de México con 13 conciertos en el Estadio GNP

La gira Las mujeres ya no lloran añadió otro hito en Ciudad de México cuando la cantante colombiana volvió a llenar el Estadio GNP en su decimotercera presentación. La artista, que atraviesa una de las etapas más productivas y lucrativas de su carrera, transformó la noche en un repaso por su trayectoria, combinando producción, recuerdos y ocasiones íntimas con el público.

En la velada se escucharon temas de distintas épocas y estilos, mientras la puesta en escena recurría a elementos visuales y cambios de vestuario constantes que sostuvieron la narrativa del show. Al mismo tiempo Shakira anunció un concierto gratuito en el Zócalo de la capital como clausura simbólica para su paso por México.

El espectáculo: formato, sorpresas y la «caminata de la loba»

El montaje del concierto mantuvo la combinación de grandes recursos escénicos y momentos de cercanía. Desde su entrada acompañada por un séquito blanco y plateado —la llamada caminata de la loba— hasta las proyecciones que la muestran en paisajes desérticos o boscosos, la función duró aproximadamente dos horas y ofreció cerca de treinta canciones. Los elementos habituales —bailarines, pirotecnia, orquesta y múltiples cambios de vestuario— funcionaron como pilares del montaje.

La desarrolló de la lista de temas siguió una lógica emocional: piezas rítmicas para encender al público y baladas que construyen una sensación de intimidad. Entre los momentos más ovacionados estuvieron canciones clásicas que forman parte del cancionero colectivo y, por petición popular, la inclusión de temas raramente interpretados en la gira.

Invitados y retornos inesperados

El concierto contó con invitados que reforzaron la conexión local y autobiográfica de la cantante. Entre ellos destacó la aparición de Beéle, otro músico originario de Barranquilla, con quien interpretó el himno de una generación. Además, Shakira recuperó una pieza que no tocaba desde ¿Dónde estás corazón?, una canción que marcó los inicios de su carrera y que tuvo un momento de complicidad con el público.

Repercusión y cifras: la gira que entra en récords

La gira ha mostrado una magnitud inusual: es la de mayor recaudación de un artista de habla hispana, con más de 421 millones de dólares reportados en taquilla global. En Ciudad de México, la artista sumó aproximadamente 800.000 asistentes a lo largo de todas sus presentaciones en la capital, y solo en una noche congregó a unas 65.000 personas. Esos números explican la decisión de programar decenas de funciones en el mismo recinto y subrayan el alcance comercial y cultural del tour.

La elección de repetir escenario no implicó monotonía: cada fecha tuvo matices propios, regalos para el público y reacciones diferentes. La artista se permitió demoras en los inicios del show y variaciones en el repertorio, confiada en que su base de éxitos evita cualquier desgaste ante audiencias masivas.

Un vínculo con México que se remonta décadas

La relación entre la cantante y México tiene raíces de los años noventa, cuando la ciudad fue plataforma de su expansión internacional. Con conciertos memorables en espacios como el Zócalo en 2007, donde reunió multitudes, la intérprete consolidó un lazo que se renovó con esta serie de presentaciones en el Estadio GNP. En sus palabras durante la noche, Shakira definió a sus seguidores mexicanos como su familia y agradeció la recepción constante.

Lo que sigue: fechas internacionales y el cierre simbólico

Tras cerrar la etapa oficial en el Estadio GNP, la cantante mantuvo en agenda un concierto gratuito en el Zócalo programado para el domingo siguiente, como clausura de su paso por la ciudad. Posteriormente, la gira contempla paradas internacionales en varios países de Oriente Medio y África —incluyendo presentaciones en Jordania, Catar y Emiratos Árabes, así como junto a las pirámides de Egipto— y finalizará con shows en India, Arabia Saudí y una fecha emblemática el 2 de mayo en la playa de Copacabana en Río de Janeiro.

En el cierre de su intervención en Ciudad de México, Shakira reflexionó sobre las dificultades personales vividas en los últimos años y subrayó la idea de resiliencia: caerse y volver a levantarse con más fuerza. Esa narrativa, sumada a la grandeza del montaje y a la recuperación de canciones del pasado, dejó una impresión de cierre de ciclo y, al mismo tiempo, la promesa de nuevos capítulos en una gira que aún tendrá destinos clave en el mapa mundial.

Epílogo

La combinación de números —económicos y de asistencia—, los momentos íntimos con clásicos recuperados y la continuidad de presentaciones en el extranjero consolidan esta etapa de la carrera de Shakira. México, en particular Ciudad de México, volvió a fungir como un escenario vital para esa relación artística que la cantante mantiene con su público desde hace más de tres décadas.