En un giro significativo de la política migratoria, la administración de Donald Trump ha puesto en marcha un proceso de reevaluación de todas las tarjetas de residencia permanente, conocidas como green cards, concedidas a individuos provenientes de 19 países catalogados como de «preocupación». Esta decisión responde a un reciente tiroteo en Washington, D.C., y refleja un endurecimiento de las políticas migratorias del gobierno.
La noticia fue confirmada por el director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), Joe Edlow. En un comunicado, Edlow indicó que la orden presidencial es parte de un esfuerzo más amplio por mejorar la seguridad nacional y garantizar la integridad de los procesos de verificación de antecedentes. Los países afectados incluyen a Afganistán, Venezuela, Irán y otros, representando a más de 190,000 inmigrantes.
Contexto de la medida
La decisión de reevaluar las tarjetas de residencia llega justo después de que se identificara al sospechoso del tiroteo como un ciudadano afgano, Rahmanullah Lakanwal, quien había llegado a EE. UU. como parte de la Operación Bienvenida a los Aliados en 2025. Este ataque ha generado preocupaciones sobre la eficacia de los procedimientos de verificación de inmigrantes, especialmente de aquellos que llegaron bajo la administración anterior.
Impacto en los refugiados y solicitantes de asilo
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha anunciado que también revisará todos los casos de asilo aprobados durante la presidencia de Joe Biden. La subsecretaria adjunta de DHS, Tricia McLaughlin, mencionó que el procesamiento de solicitudes relacionadas con ciudadanos afganos ha sido detenido indefinidamente para llevar a cabo una investigación más detallada sobre los protocolos de seguridad implementados anteriormente.
Esta situación ha llevado a un debate acalorado sobre la política migratoria de EE. UU., especialmente en relación con el trato a los refugiados. Muchos de ellos, que han estado viviendo en el país durante años, ahora enfrentan la incertidumbre de su estatus migratorio, lo que puede resultar en un impacto emocional y psicológico significativo.
Reacciones a la política migratoria
La reacción a esta nueva medida ha sido rápida y contundente. Grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes han calificado la revisión como una acción despiadada y innecesaria. Argumentan que estos individuos ya han pasado por uno de los procesos de selección más rigurosos y que someterlos a una nueva evaluación crea un ambiente de miedo y desconfianza.
Además, se prevé que la implementación de esta revisión masiva saturará aún más el sistema judicial de inmigración, lo que podría llevar a litigios prolongados y complicados. Activistas y analistas advierten que el gobierno necesitará una cantidad significativa de recursos humanos para llevar a cabo las nuevas entrevistas y evaluaciones.
El futuro de la inmigración en EE. UU.
A medida que el gobierno de Trump se enfoca en la seguridad nacional, los cambios en la política migratoria parecen estar tomando un rumbo más restrictivo. La revisión de las tarjetas de residencia y las solicitudes de asilo no solo afectará a los inmigrantes de los países mencionados, sino que también podría sentar un precedente para futuros cambios en la legislación migratoria.
La administración ha justificado sus acciones afirmando que es esencial para proteger al país de amenazas potenciales. Sin embargo, este enfoque ha generado un intenso debate sobre la naturaleza de la inmigración en EE. UU. y el balance entre la seguridad y la humanidad.
A medida que avance la situación, el resultado de estas revisiones de seguridad podría tener un impacto duradero en las políticas migratorias y en la vida de miles de inmigrantes que buscan refugio y oportunidades en un nuevo hogar. La dirección futura de la política migratoria de EE. UU. sigue siendo incierta, pero las decisiones tomadas en este momento podrían definir el futuro de la inmigración en el país.


