Dicho sin rodeos: el terremoto de Arenas del Rey no es un misterio irresoluble
Dicho sin rodeos: el terremoto de Arenas del Rey del 25 de diciembre de 1884 sigue siendo clave para entender la sismicidad del sur de España. ¿Por qué importa hoy? Porque, aunque no había sismógrafos, la documentación contemporánea permite reconstruir la fuente sísmica con un grado útil de detalle.
Qué se sabe y cómo se revisó la evidencia
Las comisiones científicas de Francia, España e Italia visitaron la zona tras el sismo y levantaron informes. Al ampliar la búsqueda en prensa local y regional de las dos semanas posteriores, los investigadores aumentaron los puntos de intensidad de 157 a 213. Ese salto mejora la resolución espacial de los mapas y refuerza la fiabilidad de las reconstrucciones.
Cómo se tradujeron testimonios en parámetros cuantificables
Los relatos describían daños en viviendas, víctimas y alteraciones del terreno. Aplicando criterios modernos de la escala EMS-98, se convirtió ese registro cualitativo en grados de intensidad. ¿Resultado inmediato? Un patrón de daño marcado hacia el oeste, en forma alargada este‑oeste, que permitió localizar un epicentro macroscópico y orientar el modelado de la fuente.
El puente entre intensidades y aceleraciones
Mientras todos hacen como si los sismogramas fueran imprescindibles, la realidad es menos «politically correct»: existe una correlación empírica entre intensidad y aceleración máxima del suelo. Usarla ha permitido generar mapas de aceleración que sustituyen, con sus incertidumbres, a los registros instrumentales ausentes.
Limitaciones del método y cómo se controlaron
La conversión daño→aceleración depende de condiciones locales y del estado de las construcciones. So pena de ser ingenuos, los investigadores aumentaron la densidad de puntos y comprobaron la consistencia espacial de la señal. Variaron orientación, tamaño y profundidad de la falla hasta hallar modelos coherentes con las aceleraciones derivadas de las intensidades.
El modelo de ruptura: parámetros y relación con Ventas de Zafarraya
La síntesis de simulaciones apunta a una falla rectangular con deslizamiento uniforme. El mejor ajuste corresponde a un plano casi vertical, orientado este‑oeste con ligera inclinación hacia el norte. Dimensiones estimadas: 28–40 km de longitud y 11–14 km de anchura, con desplazamientos promedio entre 0,6 y 1 metro.
Estos valores encajan con el sistema de fallas de Ventas de Zafarraya. El movimiento inferido es de tipo normal, con el bloque norte descendiendo, y la ruptura no alcanzó la superficie. Esa conclusión concuerda con los testimonios de 1884 que mencionan grietas y hundimientos puntuales pero escasa rotura superficial.
Qué aportan estos resultados a la sismología histórica
Soporta la hipótesis de que Ventas de Zafarraya fue la fuente principal y muestra que, aun sin sismogramas, es viable extraer parámetros fiables mediante la reconstrucción intensiva de archivos. El enfoque no elimina incertidumbres, pero sí permite estimar magnitud, profundidad y geometría de la falla con confianza suficiente para estudios de riesgo sísmico.
La combinación de archivo histórico, análisis crítico y modelización numérica ofrece una hoja de ruta replicable para estudiar otros terremotos anteriores a la era instrumental. Último dato relevante: la ampliación de puntos de intensidad a 213 localizaciones fue determinante para reducir incertidumbres y afinar el modelo de fuente.



