En el estado de Tabasco, un grupo de más de 200 familias se ha unido para exigir la reubicación de dos escuelas que están peligrosamente cerca de la refinería Olmeca, también conocida como Dos Bocas. Esta solicitud se fundamenta en preocupaciones sobre la salud de sus hijos y del personal docente, quienes enfrentan riesgos significativos debido a la exposición continua a sustancias químicas y ruidos intensos provenientes de la planta industrial.
Los padres, en un esfuerzo por llamar la atención de las autoridades, han enviado cartas a la presidenta Claudia Sheinbaum y al gobernador Javier May, expresando sus inquietudes desde el inicio de la construcción de la refinería hace casi siete años. A pesar de sus esfuerzos, hasta la fecha, sus demandas han sido en gran parte ignoradas.
La situación de las escuelas en riesgo
Las instituciones educativas afectadas son el Jardín de Niños Agustín Melgar y la Primaria Abías Domínguez Alejandro, ubicadas en la colonia Lázaro Cárdenas del Río. Ambas se encuentran a menos de 500 metros de instalaciones de alto riesgo, como una planta de recuperación de azufre que puede liberar hidrógeno sulfuros, un gas altamente tóxico y potencialmente letal.
A pesar de la gravedad de la situación, los padres han señalado que no existen protocolos de seguridad adecuados en las escuelas, ni alarmas o rutas de evacuación claras. Este vacío en medidas de seguridad aumenta la preocupación por la protección de los niños. Desde que comenzó la operación de la refinería, las familias han reportado olores constantes a gas, ruidos ensordecedores y problemas de salud como mareos y náuseas.
Reacciones de las autoridades
La presión mediática sobre el tema ha llevado al gobernador May a abordar las inquietudes planteadas por los padres. Sin embargo, su respuesta ha sido considerada insuficiente. Aunque afirmó que su gobierno está abierto al diálogo, no se comprometió a considerar la reubicación de las escuelas, sugiriendo en cambio un recorrido por la planta para que los padres se familiaricen con las medidas de seguridad implementadas.
El gobernador defendió la operación de la refinería, alegando que se construyó bajo estrictas normas de seguridad y tecnología de última generación, lo que, según él, minimiza los riesgos para la comunidad. Sin embargo, los padres no ven evidencia que respalde estas afirmaciones y siguen sintiendo que la salud de sus hijos está en peligro.
Demandas de la comunidad escolar
En una conferencia de prensa reciente, las familias afectadas expusieron que, a pesar de haber enviado una carta al secretario de Educación Mario Delgado solicitando la reubicación de las escuelas el 19 de noviembre de 2026, no han recibido respuesta. La falta de atención a sus preocupaciones ha llevado a un creciente sentimiento de frustración y urgencia entre los padres.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y otras organizaciones ambientales han respaldado la lucha de los padres, enfatizando que la proximidad de las escuelas a la refinería no solo es peligrosa, sino que también infringe las normativas educativas que prohíben establecer escuelas cerca de instalaciones industriales.
Consecuencias para la salud
Los efectos sobre la salud de los niños ya son evidentes, con múltiples casos reportados de problemas respiratorios y otros síntomas relacionados con la contaminación ambiental. Las familias han documentado estas condiciones médicas, lo que refuerza su argumento de que la situación no solo es insostenible, sino que podría tener repercusiones a largo plazo en el desarrollo y bienestar de los estudiantes. Las clases han tenido que ser evacuadas en varias ocasiones debido a olores y la presencia de humo negro.
En su carta a las autoridades, los padres expresaron su angustia por el entorno en el que sus hijos están aprendiendo. Indican que a menudo las aulas están cubiertas de coque, un residuo negro que representa un riesgo no solo para la salud física, sino también para el aprendizaje y desarrollo emocional de los niños. En este contexto, los padres han hecho un llamado a la acción, instando a las autoridades a no esperar a que ocurra una tragedia para actuar.



