En Mexicali, el gusano barrenador ha encendido las alertas del gremio ganadero y reabierto el debate sobre cómo compatibilizar la bioseguridad con la continuidad productiva. Desde la región se reporta preocupación por las restricciones que impiden el traslado de becerros procedentes del sur del país, un flujo considerado esencial por los engordadores para alimentar los corrales de engorda locales. La situación obliga a productores y asociaciones a buscar soluciones que mantengan el control sanitario sin frenar la actividad económica.
Directivos de la región han subrayado que, por ahora, el precio al consumidor no muestra un impacto inmediato gracias a las importaciones y mecanismos federales que permiten complementar la oferta. Sin embargo, alertan que la acumulación de animales en origen y la reducción en los movimientos podría encarecer costos y afectar la operatividad de los corrales si las medidas se sostienen por periodos largos.
Alcance del brote a nivel nacional
De acuerdo con reportes del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), al corte del 13 de marzo existen 1,033 casos activos de miasis en 19 entidades del país, cifra que implica un aumento de 316 animales respecto al mes anterior. Los estados con mayor número de reportes son Oaxaca (201), Veracruz (183), Chiapas (133) y San Luis Potosí (62); entre las 19 entidades también figuran Tamaulipas, Michoacán, Hidalgo, Puebla y Yucatán, entre otras. Aunque los bovinos concentran la mayoría de los casos (605), se han documentado 22 personas afectadas.
Impacto en Baja California y la cadena de engorda
Productores en Mexicali han señalado que las restricciones al tránsito por Sonora complican la llegada de becerros desde el sur, base del suministro para muchos corrales de engorda locales. Vicente Torres, dirigente de la asociación local y vicepresidente de sustentabilidad de la Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG), ha enfatizado que la ganadería nacional está orientada a la autosuficiencia y que la cancelación de movimientos podría romper ciclos productivos. Enrique López, otro representante del sector, alerta sobre el riesgo para la competitividad regional si no se encuentra una vía rápida y segura para reanudar traslados controlados.
Medidas vigentes y propuestas del sector
Actualmente la normativa exige que animales procedentes de zonas afectadas permanezcan hasta cuatro meses en áreas de amortiguamiento antes de moverse libremente. Ese periodo busca cortar contagios, pero la industria reclama alternativas que no paralicen la cadena. El planteamiento de las asociaciones es reducir el plazo a un mes siempre que se combine con protocolos concretos: tratamientos antiparasitarios, baños de inmersión, inspecciones sanitarias exhaustivas y seguimiento veterinario. La idea es conservar la eficacia epidemiológica sin sacrificar la viabilidad económica de los productores.
Propuesta de reducción de cuarentena
La solicitud formal de AMEG y agrupaciones locales propone sustituir la cuarentena prolongada por un esquema de medidas sanitarias complementarias que incluyan desparasitantes y controles documentados antes del movimiento. Según el sector, esta alternativa disminuiría la acumulación de animales en zonas de origen, evitaría aumentos en costos logísticos y mantendría el flujo de becerros necesario para iniciar los ciclos de engorda en Baja California.
Acciones sanitarias en marcha
Por su parte, el gobierno federal ha desplegado campañas educativas, puntos de inspección sanitaria itinerantes y la liberación de moscas estériles en áreas afectadas, en coordinación con autoridades estatales y socios internacionales. Gabriel Ayala, director de Senasica, informó que del 28 de octubre de 2026 al 25 de febrero de 2026 se han inspeccionado y atendido 3.4 millones de cabezas de ganado. Entre las lesiones más comunes que facilitan la infestación están el ombligo en terneros, heridas por alambre, peleas entre animales y traumatismos; por eso se insiste en la cultura de la revisión y el tratamiento oportuno de lesiones.
Balance y camino a seguir
El reto es encontrar un equilibrio entre la protección sanitaria y la continuidad productiva: garantizar que las medidas corten la transmisión del gusano barrenador sin asfixiar la cadena de suministro. Mientras México produce alrededor de 7.5 millones de becerros al año —de los cuales 1.2 millones se destinan a exportación hacia Estados Unidos—, las decisiones sobre cuarentenas, controles y apoyos logísticos serán determinantes para mantener la competitividad de la región y la estabilidad del mercado interno.



