La presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en La Rioja durante la Fiesta Nacional de la Chaya generó un episodio tenso que quedó registrado en redes y medios. En la noche de la celebración, el músico Ramiro González se dirigió al público desde el escenario para cuestionar la llegada de la funcionaria. El intercambio no sólo tuvo tono político, sino que hizo foco en la memoria histórica de la provincia, con menciones explícitas a víctimas de la última dictadura militar.
El episodio ocurrió en el marco de una festividad tradicional que combina elementos culturales y religiosos: harina, albahaca y canciones populares forman parte de la ceremonia que homenajea a la Pachamama. Villarruel participó de la tradición; circuló un video en el que se la ve entre el público con harina en el rostro y una rama de albahaca en el sombrero. Sin embargo, la celebración se mezcló con la crítica política cuando el artista riojano pronunció su mensaje desde el escenario.
La protesta en el escenario y el recuerdo de los desaparecidos
Ramiro González —artista reconocido en la región y residente en Córdoba— aprovechó su momento sobre el escenario para dedicar una interpretación «a la memoria de todos nuestros desaparecidos», mencionando en particular a Enrique Angelelli. Tras esa dedicatoria, pronunció una crítica directa: calificó a Villarruel de negacionista por su presencia en una provincia marcada por el paso de la dictadura y con numerosos casos de víctimas por delitos de lesa humanidad. Su intervención subrayó la necesidad de preservar la memoria colectiva y de evitar lo que describió como afrentas a esa memoria.
Contexto político y reacciones previas en festivales
El incidente se enmarca en una serie de manifestaciones similares que se dieron en festivales recientes donde figuras vinculadas con el Gobierno nacional han sido objeto de cuestionamientos públicos. Antes de este episodio en La Rioja, hubo momentos tensos en Cosquín y en Paraná, donde artistas y presentadores expresaron disenso hacia el presidente Javier Milei o su entorno. Esos episodios muestran cómo las celebraciones populares se transformaron en tribunas de debate político y en ocasiones en espacios de protesta.
La figura de Enrique Angelelli y el peso de la historia
La mención a Enrique Angelelli no fue casual: el obispo riojano es un símbolo local de la represión y de la lucha por la verdad judicial sobre las muertes y desapariciones durante la dictadura. El artista evocó ese episodio para poner en perspectiva la presencia de una dirigente que, según él, representa una postura negacionista frente a esos hechos. En La Rioja, la memoria de las víctimas y los procesos judiciales asociados siguen siendo asuntos sensibles que conectan con la identidad política y cultural de la provincia.
La chaya entre tradición, turismo y disputa política
La Fiesta Nacional de la Chaya es una celebración con raíces indígenas y campesinas que atrae visitantes de distintas provincias y que combina rituales ancestrales con espectáculos masivos. Autoridades locales destacaron el impacto turístico del evento, mientras que voces críticas remarcaron la tensión creada por la presencia de figuras nacionales con fuerte carga política. En este sentido, el gobernador de La Rioja también ha planteado diferencias con la administración nacional en temas como la reforma laboral, lo que aporta otra capa al escenario de disputas que se observó durante la fiesta.
Repercusiones y posibles consecuencias
Tras la difusión del video del reclamo, el hecho resonó tanto en medios locales como en plataformas sociales, generando debates sobre los límites entre la tradición festiva y la expresión política. Algunos defendieron al artista por reivindicar la memoria, mientras que otros señalaron que los eventos culturales no deberían convertirse en espacios de confrontación institucional. Lo cierto es que episodios como este evidencian cómo la política y la memoria histórica siguen entrelazadas en los actos públicos y cómo las festividades populares pueden volverse escenarios de tensión.
La situación puso en primer plano la reivindicación de la memoria de las víctimas de la dictadura, la identidad provincial como montonera y peronista, y la creciente tendencia a transformar festivales en foros de debate público.


