Refuerzos y coordinación: cómo reaccionó la ciudad de México tras la caída de El Mencho

La muerte del presunto líder del cártel Jalisco Nueva Generación, conocido como El Mencho, encendió una movilización inmediata en la Ciudad de México. Autoridades capitalinas activaron un amplio operativo de seguridad para mantener el orden y proteger a la población.

Qué se desplegó
– Según reportes oficiales, se movilizaron alrededor de 5,000 elementos en puntos estratégicos. Ese contingente integró fuerzas federales, personal de seguridad aeroportuaria y policías locales.
– Castrenses y efectivos de la Guardia Nacional montaron filtros y retenes en las principales vías de acceso; hubo patrullajes visibles en el Segundo Piso del Periférico y revisiones en ejes clave de la ciudad.
– El Gabinete de Seguridad, convocado por la alcaldesa Clara Brugada, quedó en sesión permanente para coordinar acciones con las fuerzas federales y supervisar medidas preventivas.

Movilidad y operaciones públicas
– El Metro, Metrobús, Cablebús y el tren ligero siguieron funcionando con normalidad. Sí se registraron cancelaciones puntuales de autobuses saliendo de la Terminal Norte con destino al noroeste del país.
– El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México operó de manera habitual; sin embargo, algunas aerolíneas suspendieron temporalmente vuelos a Puerto Vallarta por incidentes violentos registrados en esa ciudad. En los accesos aeroportuarios se reforzaron los controles y rutas alternativas.
– La Secretaría de Movilidad mantuvo un monitoreo constante desde su centro de mando para detectar eventualidades y coordinar desvíos cuando fue necesario.

Educación y servicios
– Las escuelas públicas abrieron con normalidad. La UNAM mantuvo actividades en su campus central, aunque sugirió medidas de flexibilidad para estudiantes provenientes de otras entidades.

Riesgos y escenarios posibles
Especialistas advierten que la eliminación de un liderazgo criminal suele desencadenar reacomodos internos: facciones que pugnan por el control, cambios en las rutas delictivas y episodios de violencia localizada. En semanas próximas podrían observarse enfrentamientos puntuales o desplazamientos de actividades ilícitas hacia nuevas zonas.

La evolución dependerá, sobre todo, de dos factores: la capacidad de inteligencia de las fuerzas públicas para anticipar movimientos y la coordinación entre niveles de gobierno. Sin esas herramientas, el riesgo de episodios violentos aumenta y se complica la contención.

Percepción pública y política
La presencia masiva de fuerzas de seguridad busca dar tranquilidad a la ciudadanía, pero también genera atención política y mediática. Las autoridades deben equilibrar la visibilidad del operativo—necesaria para disuadir—con estrategias que eviten generar alarma innecesaria entre la población.

Lo que viene
En el corto plazo habrá que vigilar rutas de transporte, puntos de concentración urbana y los corredores que conectan la capital con zonas del occidente y noroeste del país. Las autoridades han dicho que mantendrán vigilancia y ajustes operativos según la evolución del riesgo, mientras la ciudadanía espera señales claras de normalidad y seguridad.