Reforma laboral de Milei avanza en Diputados y despierta protestas y polémica

El proyecto de reforma laboral impulsado por el presidente Javier Milei superó este jueves una votación clave en la Cámara de Diputados y pasó al Senado con cambios significativos: la bancada del oficialismo optó por retirar el controvertido artículo 44, que proponía reducir los haberes en licencias por enfermedades o accidentes no laborales. La decisión se produjo en medio de movilizaciones masivas, un paro general convocado por la central sindical CGT y críticas de amplios sectores políticos y sociales.

La votación terminó 135 a 115 en términos generales, sin abstenciones, y contó con el apoyo de La Libertad Avanza y bloques aliados. En contrapartida, la totalidad de los diputados peronistas de la coalición Unión por la Patria, junto a varias fuerzas provinciales y diputados independientes, rechazaron el paquete. Con la media sanción de la Cámara baja, el texto modificado ahora debe ser ratificado por el Senado para convertirse en ley.

Qué cambió en el texto y por qué se eliminó el artículo 44

El retiro del artículo 44 fue la maniobra clave para asegurar los votos necesarios. Esa cláusula hubiera establecido un esquema escalonado de pagos durante licencias por enfermedad o accidente no laboral —con tramos al 50% o 75% del salario según la causa— y un mayor protagonismo del empleador en la verificación médica. Frente al rechazo de aliados y al clamor sindical, el oficialismo retrocedió para garantizar la aprobación general del proyecto.

Implicaciones prácticas del artículo eliminado

De haberse impuesto, el art. 44 habría modificado la antigua noción de derecho laboral; en la práctica, habría permitido recortes salariales durante licencias y facultado a las empresas a solicitar controles y a impugnar certificados médicos. Para los críticos, esto abría la puerta a arbitrariedades y litigiosidad; para sus defensores, representaba una herramienta para reducir el ausentismo y los costos empresariales.

El debate político y las reacciones públicas

Las voces en contra no tardaron en materializarse: los líderes sindicales calificaron la reforma como inconstitucional y anunciaron acciones legales para intentar frenar su avance. En la vereda opuesta, el gobierno defendió la iniciativa como parte de las reformas estructurales prometidas por Milei, destinadas a dinamizar el mercado de trabajo, formalizar empleos y simplificar trámites laborales mediante digitalización.

Mensajes oficiales y contrapuntos

Desde la Oficina del Presidente se difundió un mensaje en redes y comunicados donde se sostiene que la reforma promoverá empleo registrado, menor informalidad, menos burocracia y un marco más atractivo para la inversión, con especial énfasis en las PyMES. Al mismo tiempo, representantes opositores y juristas advirtieron que la norma, aun sin el artículo 44, contiene medidas que flexibilizan el régimen de despido, amplían jornadas laborales y limitan el derecho de huelga.

Próximos pasos: calendario parlamentario y posibles escenarios

Con el paso a la Cámara alta, el oficialismo convocó una reunión conjunta de las comisiones de Legislación Laboral y Presupuesto del Senado para las 10am de hoy, con el objetivo de emitir dictamen y llevar el proyecto al recinto antes del 27 de febrero. Ese plazo resulta significativo porque coincide con la antesala del discurso anual del presidente, momento en que se abren formalmente las sesiones ordinarias del Congreso.

Si el Senado aprueba el texto modificado, el proyecto quedará en condiciones de ser sancionado y promulgado por el Ejecutivo. Sin embargo, el debate público y judicial podría prolongarse: sindicatos ya anticiparon medidas de fuerza y recursos legales, mientras que parte del arco legislativo busca introducir más ajustes o rechazar la iniciativa.

Escenarios posibles

Entre las alternativas figura la aprobación plena en el Senado, eventuales correcciones posteriores mediante reglamentación o, en caso de rechazo, la continuidad del conflicto político. A su vez, la eliminación previa del artículo 44 demuestra la sensibilidad del proceso: pequeñas modificaciones pueden ser decisivas para lograr quórum y evitar fracturas en las coaliciones.

El Senado tendrá la última palabra en el corto plazo y el país seguirá atento a las repercusiones sociales y jurídicas que se sucedan.