Reflexiones sobre el feminicidio y la eficacia de la ley en Brasil

La violencia contra las mujeres en Brasil es un fenómeno alarmante que se refleja en cifras desgarradoras. Cada día, cuatro mujeres son asesinadas solo por el hecho de ser mujeres, mientras que otras diez sobreviven a intentos de feminicidio. Esta dura realidad nos lleva a preguntarnos: ¿son realmente suficientes las campañas de concienciación y las leyes existentes para combatir esta epidemia social?

Los números detrás del feminicidio

Los datos del Anuário Brasileiro de Segurança Pública revelan una cruda verdad: la violencia de género es una realidad persistente y recurrente. Aunque el marco legal ha avanzado, con la introducción de la Ley del Feminicidio en 2015 que tipifica este crimen como hediondo, la efectividad de su aplicación sigue siendo cuestionable. Es fundamental entender que detrás de cada cifra hay vidas, historias y tragedias que a menudo quedan ocultas tras las estadísticas.

En 2024, Brasil registró el mayor número de feminicidios hasta la fecha, con un alarmante aumento del 19% en las tentativas en comparación con 2023. A pesar de que la promulgación de leyes ha contribuido a elevar el número de denuncias, es evidente que no basta con crear normativas; necesitamos una implementación efectiva que asegure que la ley se aplique de manera justa y equitativa.

Casos recientes y sus implicaciones

Las historias de violencia de género en Brasil a menudo se repiten con una inquietante similitud. Un caso reciente en Rio Grande do Norte, donde una mujer fue brutalmente agredida por su pareja dentro de un elevador, expone las lagunas en la aplicación de la ley. A pesar de la evidencia contundente, el caso fue catalogado como tentativa de feminicidio, mientras que otro incidente en el Distrito Federal, que presentó características similares, fue calificado como una mera lesión corporal. Este contraste en la tipificación de los crímenes nos hace cuestionar: ¿qué más se necesita para que estas agresiones sean reconocidas como feminicidios?

El contexto en que se producen estos actos de violencia es crucial. La mayoría de los agresores son hombres cercanos a las víctimas, lo que significa que la violencia de género a menudo ocurre en el hogar, un lugar que debería ser seguro. La Ley del Feminicidio ha sido un avance importante, pero su insuficiencia se hace evidente cuando observamos que, a pesar de su existencia, las cifras de violencia no disminuyen.

Lecciones y pasos hacia adelante

Las campañas de concienciación son fundamentales, pero no son suficientes. Es esencial fortalecer las políticas de prevención, ofrecer apoyo a las víctimas y garantizar la adecuada sanción y rehabilitación de los agresores. La cuestión no se trata solo de crear leyes, sino de asegurar su aplicación efectiva y construir un sistema que proteja a las mujeres de manera integral.

Después de una década de la Ley del Feminicidio, es momento de exigir resultados tangibles. La violencia de género no es solo una estadística; es una epidemia que requiere atención inmediata. Es imperativo que cada uno de nosotros asuma un papel activo en la lucha contra esta injusticia, promoviendo un cambio cultural que erradique el machismo y fomente el respeto y la equidad.