El Laguito de Cartagena ha sido durante años un símbolo de abandono por el estancamiento de sus aguas y el deterioro de su entorno, pero la dinámica cambió con las últimas reuniones de socialización realizadas el 19.03.2026. En ese espacio, la Gobernación de Bolívar, representada por la gobernadora encargada Juliana Solano Char, escuchó a líderes de Tierra Bomba, Caño del Oro, Bocachica y Punta Arena, así como a veedurías como la Personería, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría. El objetivo político y técnico declarado es claro: la intervención debe ser mucho más que obras civiles, debe generar beneficios sociales y oportunidades económicas para quienes viven del mar.
Qué contempla la primera fase: urbanismo y equipamiento
La Fase 1 se centra en la recuperación del espacio público y en la reconfiguración del paisaje para priorizar al peatón, el deporte y el turismo sostenible. Entre las obras previstas figuran senderos peatonales que suman cerca de 454 metros en la playa del Hilton, un tramo elevado en voladizo de 220 metros y 290 metros adicionales hacia Castillogrande. Asimismo, se destinarán más de 3.000 m² a zonas biosaludables y recreativas, habrá una cancha de fútbol reglamentaria, dos canchas de voleibol y la reactivación de deportes náuticos no motorizados. Esta fase también incorpora infraestructura de servicio: baños, duchas, vestieres, módulos comerciales y bodegas, así como parqueaderos con una área de 5.623 m² y capacidad para 138 vehículos, 4 buses y 40 motos.
Infraestructura para la comunidad insular
Un eje clave de la intervención es la mejora de la logística marítima para las islas: se instalarán embarcaderos optimizados y una zona de espera digna para las rutas hacia Tierra Bomba, pensado como parte de un corredor turístico que vincule la Cartagena continental con sus islas. El proyecto prevé además módulos comerciales y puntos de apoyo que permitan a los habitantes insulares ofrecer servicios a visitantes, generando empleo local. La visión busca transformar el flujo turístico en oportunidades concretas para la población nativa, evitando que la inversión solo sirva al sector hotelero.
La solución ambiental definitiva: ingeniería y salud del agua
Mientras la primera etapa atiende el espacio urbano, la Fase 2 apunta a resolver el problema estructural que genera el mal olor y la pérdida de calidad del agua: la falta de intercambio con el mar. Para ello se plantea un canal de interconexión de 25 metros de ancho y 1,5 metros de profundidad que permitirá el flujo constante entre El Laguito y el Mar Caribe. Complementan la obra dos espolones destinados a controlar la sedimentación, junto a dragados de precisión, la instalación de geotextiles y estructuras para la disipación de energía, medidas que buscan estabilizar el lecho y recuperar la oxigenación natural del cuerpo de agua.
Detalles técnicos y beneficios ecosistémicos
La propuesta técnica sustituye las soluciones temporales previas, como el uso de motobombas, por una estrategia de largo plazo que facilite el intercambio hídrico y reduzca la acumulación de sedimentos. Los dos espolones actuarán como controladores de ingreso sedimentario mientras el canal mantiene el flujo necesario para la renovación del agua. Además, se proyecta un nuevo puente peatonal de 6,5 metros de altura entre el Hilton y Castillogrande, diseñado con accesibilidad universal, para garantizar la conectividad sin interferir con la dinámica marina ni la visual del frente costero.
Participación, fiscalización y expectativas sociales
La jornada del 19.03.2026 sirvió para consolidar la voluntad de avanzar con un mecanismo participativo: la Gobernación reafirmó su compromiso de mantener espacios de diálogo y de incorporar las recomendaciones de las comunidades insulares en el diseño final. La presencia de entidades de control como la Personería, la Defensoría y la Procuraduría añade un componente de transparencia institucional. Si las fases se ejecutan según lo previsto, las autoridades y líderes locales esperan que el proyecto deje atrás la etiqueta de problema ambiental y convierta a El Laguito en un referente de sostenibilidad urbana y desarrollo turístico para Bolívar, con beneficios reales en empleo y calidad de vida.
Mirada al futuro
El plan para El Laguito combina urbanismo, ingeniería ambiental y participación ciudadana para alcanzar un objetivo: que el espacio recupere su valor público y ecológico. La estrategia contempla intervenciones concretas y medidas técnicas de largo plazo, siempre con la expectativa de que la obra se traduzca en oportunidades para las comunidades locales y en un paisaje costero más saludable y accesible para cartageneros y visitantes.



