Durante México alcanzó un nuevo máximo histórico al captar 40,871 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED), según el informe de la Secretaría de Economía. Este resultado representa un aumento interanual del 10.8% y consolida una tendencia de crecimiento sostenido por quinto año consecutivo. En un escenario global donde los flujos hacia economías en desarrollo descendieron, México sobresale como receptor de capital productivo.
Los componentes del flujo muestran dinámicas distintas: la reinvestment —la mayor participación del total— cedió ligeramente, mientras que las nuevas inversiones se dispararon, y las cuentas entre compañías también registraron crecimiento. Estos movimientos reflejan tanto la permanencia de operaciones existentes como la llegada de capital fresco vinculado a relocalizaciones y expansiones productivas.
Composición del flujo: qué pesó en el récord
La estructura del ingreso de capital en estuvo dominada por la reinvención de utilidades, que representó cerca del 67.7% del total, es decir, aproximadamente 27,650 millones de dólares. Es importante entender que esta modalidad implica que las empresas extranjeras reinvierten ganancias generadas en México en lugar de repartirlas como dividendos, un indicador de consolidación de operaciones. No obstante, en la reinversión disminuyó un 3.7% frente al año previo, un descenso que el informe atribuye a una mayor distribución de dividendos durante el ejercicio.
Dinámica de nuevas inversiones y operaciones entre compañías
La noticia más relevante en términos de dinamismo fue el crecimiento de las nuevas inversiones, que aumentaron 132.9% hasta sumar alrededor de 7,378 millones de dólares. Este componente representa la entrada de capital fresco destinado a la creación de instalaciones, ampliaciones de capacidad o aportaciones de capital iniciales. Un alza de esta magnitud suele interpretarse como una señal favorable del fenómeno conocido como nearshoring, es decir, la relocalización de cadenas productivas hacia países cercanos como México.
Reorganización intraempresarial
Por su parte, las cuentas entre compañías —movimientos de deuda y capital entre filiales y matrices— crecieron 17%, hasta ubicarse en torno a 5,844 millones de dólares. Estas operaciones suelen asociarse con reestructuras financieras de grupos empresariales y ajustes en la organización del capital, y reflejan la flexibilidad de las corporaciones para optimizar recursos en entornos cambiantes.
Origen geográfico y concentración por entidades federativas
En cuanto al origen, Estados Unidos mantuvo su liderazgo con 15,877 millones de dólares, equivalente a 38.8% del total. Le siguen España (aprox. 4,431 millones), Canadá (3,323 millones), Países Bajos (2,387 millones) y Japón (2,293 millones); estas cinco economías aportaron cerca del 69.1% del flujo. La conjunción de Estados Unidos y Canadá concentra casi la mitad de la IED, lo que subraya la integración regional y la importancia del marco comercial norteamericano.
Destinos dentro del país
La distribución interna mostró una marcada concentración territorial: la Ciudad de México acaparó el 54.8% del total, con entradas por alrededor de 22,381 millones de dólares, cifra que dejó una variación positiva del 55.1% respecto al año anterior. En segundo lugar figuró Nuevo León con cerca de 3,628 millones (un alza cercana al 72.9%), y en tercero el Estado de México con 3,279 millones y un crecimiento de 24.1%. Las cinco entidades con mayor captación concentraron más del 80% de la IED nacional, un patrón que plantea retos de política regional y logística.
Implicaciones y señales para
El récord de reafirma el atractivo de México como plataforma de producción y exportación, especialmente en sectores vinculados a manufactura avanzada, logística y servicios asociados a cadenas de valor. El fuerte incremento de nuevas inversiones sugiere que parte del capital entrante se destina a instalar o ampliar capacidad productiva con tecnología de punta. Al mismo tiempo, la preeminencia de la reinversión indica una base estable de actividad empresarial extranjera.
Para responsables de estrategia y formulación de políticas, los desafíos incluyen diversificar la geografía de la inversión, mejorar infraestructura logística y garantizar condiciones regulatorias que favorezcan tanto la llegada de capital nuevo como la reinversión sostenida. La lectura general es positiva: en un contexto internacional adverso, México logró atraer capital productivo y consolidar su papel en las cadenas regionales de suministro.



