La reciente intervención militar en Venezuela ha desatado una serie de reacciones, no solo dentro de ese país, sino también en naciones vecinas como México. Desde la llegada de la administración de Donald Trump, la lucha contra el narcotráfico ha sido un tema central. El gobierno estadounidense ha intensificado su enfoque sobre países que, según ellos, facilitan la producción y distribución de drogas. En este contexto, es crucial entender cómo México, bajo la dirección de la presidenta Claudia Sheinbaum, se posiciona frente a estos acontecimientos.
La intervención en Venezuela y sus repercusiones
El 1 de septiembre, un pequeño barco vinculado al narcotráfico fue atacado frente a la costa caribeña de Venezuela. Este hecho marcó el inicio de una serie de operaciones militares en la región. Hasta la fecha, se han reportado al menos 36 embarcaciones atacadas, resultando en la muerte de más de 115 personas. Este aumento en la actividad militar estadounidense ha llevado a una concentración sin precedentes de tropas en la región, lo que ha despertado tensiones y preocupaciones sobre la sobernía de los países involucrados.
La postura de México sobre la soberanía
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha dejado claro que no tolerará la presencia militar estadounidense en su territorio. Diciéndolo sin rodeos, la historia muestra las consecuencias negativas de intervenciones pasadas, como la pérdida de territorio que sufrió México en el siglo XIX. La defensa de la sobernía mexicana es un pilar fundamental de su administración, y ha condenado enérgicamente cualquier acción que infrinja la integridad territorial del país.
Colaboración y presión en la lucha contra el narcotráfico
A pesar de su postura firme, la administración de Sheinbaum ha colaborado con Estados Unidos en la lucha contra los carteles de drogas. A diferencia de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, cuya estrategia de “abrazos, no balas” resultó ineficaz, Sheinbaum ha implementado medidas más contundentes. Esto incluye operaciones coordinadas para desmantelar redes de narcotráfico y un enfoque más agresivo contra los líderes de los carteles.
El impacto de la intervención en la política mexicana
La intervención en Venezuela podría servir como un catalizador para aumentar la presión sobre México. Las autoridades estadounidenses han señalado que, si México no actúa con mayor rapidez y efectividad, podría enfrentar consecuencias similares a las que se han visto en otros países de la región. Este contexto de presión podría llevar a un aumento en las detenciones de líderes de carteles y un incremento en las incautaciones de drogas.
Reflexiones sobre el futuro
Con la reciente escalada de la situación en Venezuela, es fundamental que México tenga un plan claro para abordar las repercusiones que podrían surgir. La historia ha demostrado que la falta de un plan post-intervención puede llevar a una mayor inestabilidad. Las acciones de los carteles en respuesta a los movimientos del gobierno son inciertas, y es crucial que México esté preparado para enfrentar cualquier eventualidad.
La realidad es menos politically correct: la postura de México ante la intervención en Venezuela no solo refleja su compromiso con la integridad territorial, sino que también pone de relieve la complejidad de las relaciones internacionales en el contexto de la lucha contra el narcotráfico. A medida que se desarrollan estos eventos, será esencial observar cómo México navega por estas aguas turbulentas y qué medidas tomará para asegurar su soberanía y estabilidad interna.


