Rafael Grossi: Transformando la ONU para Abordar Desafíos Globales

Rafael Mariano Grossi, un diplomático argentino con más de tres décadas de experiencia en el ámbito de la no proliferación nuclear y la seguridad internacional, se encuentra actualmente en una posición clave para influir en el futuro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Desde su elección como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en 2019, Grossi ha liderado iniciativas en medio de tensiones geopolíticas significativas, abogando por un enfoque más enérgico y proactivo en la diplomacia.

La carrera de Grossi comenzó en los años 80, cuando se unió al servicio exterior de Argentina, especializándose en cuestiones nucleares. Tras ocupar diversos cargos en Viena y La Haya, su reputación creció como negociador en situaciones complejas, incluyendo su rol como jefe de gabinete en la Organización para la Prohibición de Armas Químicas y su representación de Argentina ante varias agencias de la ONU.

La visión de Grossi sobre la ONU

En una reciente entrevista, Grossi abordó la percepción de que la ONU ha perdido relevancia ante los problemas globales actuales. Afirmó que la organización, en su estado actual, se enfrenta a desafíos de inacción y cínismo, lo que la ha llevado a un camino de irrelevancia. Grossi enfatizó la necesidad de regresar a los principios fundacionales de la ONU, adaptándolos a las realidades contemporáneas. Utilizó la metáfora de que, aunque Mozart sea un clásico, su música se interpreta de manera diferente en cada época.

Diplomacia activa como respuesta

El concepto de diplomacia activa es central en la propuesta de Grossi. A diferencia de los líderes que adoptan un enfoque pasivo, él defiende que es crucial actuar con rapidez y determinación. Según Grossi, la actualidad exige respuestas ágiles ante los conflictos, y su experiencia en zonas de guerra le ha enseñado a moverse en situaciones peligrosas para garantizar la seguridad nuclear. Esto incluye visitas a instalaciones en Irán y Ucrania, donde ha estado en medio de situaciones de riesgo, reafirmando su compromiso con la seguridad internacional.

Desafíos y críticas a la ONU

En su análisis, Grossi también abordó la crítica de que la ONU ha perdido credibilidad. Aseguró que, aunque los ideales de la organización siguen siendo válidos, su ejecución es deficiente. La credibilidad se construye a través de la efectividad y la productividad, y si la ONU no muestra resultados tangibles, su imagen se ve afectada. A pesar de esto, Grossi subrayó que hay áreas donde la ONU sigue haciendo contribuciones significativas, especialmente en la ayuda humanitaria, aunque esto a menudo no recibe la atención adecuada.

El diplomático argentino también reflexionó sobre la necesidad de reconocer la diversidad cultural en las discusiones globales. Las percepciones de la ONU pueden variar dependiendo de la región, y algunos conceptos que son prioritarios en Occidente pueden no ser tan relevantes en otras partes del mundo. Esta falta de entendimiento puede erosionar la confianza en la organización.

La candidatura de Grossi a la secretaría general de la ONU

A medida que se aproxima el final del mandato del actual secretario general, António Guterres, Grossi se presenta como un posible sucesor. Su experiencia y enfoque pragmático lo posicionan como un candidato fuerte. A pesar de las críticas sobre la falta de representación femenina en la ONU, Grossi argumentó que la elección debe basarse en la competencia, sin importar el género. Además, su visión incorpora el valor de la igualdad de género, reflejando sus logros en el OIEA, donde aumentó la representación femenina del 28% al 53% en roles técnicos clave.

El mensaje de Grossi es claro: la ONU necesita renovarse y adaptarse para seguir siendo un actor relevante en el escenario internacional. Con su enfoque de diplomacia activa, espera inspirar un cambio que permita a la organización abordar eficazmente los conflictos actuales y futuros.