Rafael Mariano Grossi, un diplomático con una trayectoria destacada, se ha posicionado en el centro de los debates sobre no proliferación nuclear y seguridad internacional. Desde su ingreso al servicio exterior de Argentina en los años 80, su carrera ha estado marcada por su especialización en asuntos nucleares, lo que le ha permitido ocupar roles clave en diversas organizaciones internacionales.
Su trayectoria incluye posiciones relevantes en la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW). En 2019, fue nombrado director general de la IAEA, convirtiéndose en el primer latinoamericano en asumir este cargo. Su reciente reelección en 2026 subraya su influencia en el ámbito diplomático.
Desafíos de la ONU en la actualidad
En una entrevista reciente, Grossi manifestó su preocupación por la creciente irrelevancia de la ONU. Según él, la organización ha fallado en cumplir con sus principios fundacionales, lo que ha llevado a una pérdida de credibilidad en su capacidad para abordar conflictos globales. “La ONU se está moviendo hacia la irrelevancia”, afirmó, señalando que la inacción y la falta de una agenda clara han contribuido a esta situación.
La necesidad de una diplomacia activa
El concepto de diplomacia activa es fundamental en el enfoque de Grossi. Él sostiene que es imprescindible adoptar una actitud proactiva ante los problemas internacionales actuales. “No se puede ser inerte ante los conflictos; es necesario moverse y actuar”, enfatiza. Este llamado a la acción cobra mayor relevancia en tiempos de crisis, donde la intervención diplomática puede marcar la diferencia.
Grossi ha estado en la primera línea de negociaciones en contextos de alta tensión, incluyendo visitas a zonas de conflicto y encuentros con líderes como Vladimir Putin y Volodymyr Zelenskyy. Su disposición para involucrarse en situaciones complejas refleja su compromiso con el diálogo internacional y la búsqueda de soluciones pacíficas.
Reformas necesarias en la ONU
Para Grossi, la clave para revitalizar la ONU radica en su capacidad para adaptarse a los tiempos modernos. Propone que, aunque los principios de la organización son válidos, su implementación debe ajustarse a las realidades contemporáneas. Utiliza la analogía de Mozart: “La música es la misma, pero la interpretación puede variar”. Así, sugiere que los enfoques deben evolucionar sin perder de vista la esencia de la misión de la ONU: la paz, la seguridad y el desarrollo.
El valor de la experiencia
La trayectoria de Grossi le proporciona una perspectiva única sobre cómo la ONU puede reponerse. Con una vasta experiencia en negociaciones en diversas regiones del mundo, ha aprendido que la presencia en el terreno es fundamental. “He negociado en zonas de guerra y he aprendido a actuar bajo presión”, menciona. Esta experiencia le otorga una base sólida para argumentar que la ONU debe ser más activa y visible en la resolución de conflictos.
A pesar de los desafíos que enfrenta la organización, Grossi mantiene una visión optimista. Cree firmemente que la ONU tiene el potencial para recuperar su estatus como un actor relevante en el escenario internacional, siempre que se adopten las medidas adecuadas y se fomente un enfoque proactivo en la diplomacia.
Perspectivas sobre la representación de América Latina
En su camino hacia la dirección de la ONU, Grossi también aborda el tema de la representación latinoamericana. Considera fundamental que la región tenga voz en la cúpula de la organización, pero que la selección debe basarse en el mérito y no únicamente en criterios de género o regionales. “Lo que importa es encontrar a la persona más capacitada para el puesto”, argumenta, subrayando que su experiencia en la IAEA ha promovido la igualdad de género en la organización.
Además, Grossi sostiene que su trasfondo latinoamericano le brinda una ventaja única en el ámbito diplomático, permitiéndole conectar con diversas culturas y perspectivas. “La historia de América Latina es la de la paz y la cooperación”, concluye, destacando la importancia de estos valores en su visión para el futuro de la ONU.


