La llegada de un paquete técnico renovado a la Fórmula 1 modifica tanto el comportamiento de los monoplazas como la rutina de los pilotos. En el circuito de Albert Park, durante la apertura del campeonato, el argentino Franco Colapinto vivió en primera persona una temporada que enfatiza la gestión energética y la aerodinámica activa. Estos cambios no solo alteran la velocidad punta y el agarre, sino que reconfiguran la estrategia de carrera y el rol del piloto como gestor de sistemas.
Entre las novedades más relevantes aparece el denominado lift and coast, una técnica de conducción que recupera energía y reduce el consumo de combustible sintético, y la integración de alerones con piezas móviles que sustituyen al antiguo DRS. Asimismo, la relación entre motor de combustión y sistema eléctrico ha cambiado y convierte la batería en protagonista durante las vueltas.
Qué es el lift and coast y por qué importa
El lift and coast consiste en levantar el pie del acelerador antes de frenar y permitir que el coche avance por inercia. Esta maniobra, aplicada en puntos concretos de la trazada, cumple dos objetivos: reduce el consumo del combustible derivado de biomasa y favorece la recarga de la batería mediante la inercia y la fricción de los frenos. En la nueva reglamentación, la recuperación de energía sucede en más zonas del circuito que antes, por lo que el uso del lift and coast adquiere un papel estratégico.
Impacto en la estrategia de carrera
Al transformar al piloto en un gestor energético, el equipo debe decidir cuándo priorizar la recarga y cuándo emplear la energía acumulada. El aumento de la potencia recuperada por el sistema cinético convierte a la batería en una fuente capaz de aportar hasta la mitad del rendimiento total del vehículo. Por eso, acciones como el overlap en adelantamientos o el uso de modos de potencia se articulan en torno a cuánto y cuándo se recupera energía con maniobras como el lift and coast.
Arquitectura de los coches: dimensiones, peso y aerodinámica activa
Los monoplazas de la temporada presentan cambios físicos: son más cortos y algo más estrechos que antes, con una reducción en la distancia entre ejes y en el ancho total. Estas modificaciones buscan mejorar la agilidad y la respuesta en curvas lentas, además de disminuir el peso mínimo exigido por la normativa. En conjunto, la reducción de la carga aerodinámica y del drag favorece una mayor velocidad punta en recta.
Alerones móviles en acción
El reemplazo del tradicional DRS por un sistema de aerodinámica activa añade dos modos principales: uno orientado a recta, donde los alerones se aplastan para reducir la resistencia, y otro pensado para curvas, que maximiza la carga aerodinámica. Esta capacidad de cambiar la configuración en función del tramo vuelve más dinámica la gestión durante cada vuelta y exige al piloto elegir el momento óptimo para alternar entre modos.
Unidad de potencia y combustibles sostenibles
Los motores mantienen el bloque V6 turbo híbrido, pero con una reorganización clara de las fuentes de potencia: el sistema eléctrico ha ganado peso y ahora aporta aproximadamente el 50% de la potencia total. El MGU-K tiene mayor capacidad, mientras que el MGU-H fue eliminado, reordenando cómo se recupera la energía. Además, todos los propulsores utilizan combustibles sostenibles derivados de biomasa no alimentaria o residuos municipales para reducir la huella ambiental de la categoría.
Estos cambios implican que el piloto no solo interprete la pista, sino también la información del volante: cuándo activar un Boost Mode para defender o atacar, cuándo emplear el Overtake Mode y cómo alternar con modos de recarga. La batería de mayor tamaño y la capacidad de entrega instantánea de potencia son ahora factores que definen adelantamientos y defensas.
Primeros tests y la experiencia de Colapinto en Albert Park
Los entrenamientos previos, incluidas las jornadas en Bahréin y las prácticas en Australia, han servido para que pilotos como Franco Colapinto se adapten a esta nueva filosofía. En las sesiones de Albert Park, Colapinto mostró momentos competitivos y también algunas dificultades típicas de adaptación: problemas de potencia puntuales, salidas de pista y maniobras para recuperar el ritmo. Aun así, su presencia en pista ilustra la curva de aprendizaje que afrontan los debutantes en un contexto técnico más complejo.
La combinación de coches más compactos, una mayor proporción de energía eléctrica y la aerodinámica activa promete reconfigurar las carreras: la gestión energética, la fiabilidad y la capacidad de tomar decisiones en milisegundos serán ahora tan determinantes como la destreza al volante. Albert Park será la primera prueba real para evaluar quién domina esta nueva era de la Fórmula 1.



