Qatar y México estrechan lazos culturales con un año de actividades 2026

El emirato de Qatar ha convertido a México en uno de sus aliados culturales principales para 2026, con un programa amplio que busca acercar audiencias y profesionales. La iniciativa, conocida como Years of Culture (YoC), propone intercambios que abarcan desde la cocina popular hasta la instalación artística y la mentoría cinematográfica. En su reciente inicio, el Qatar International Food Festival (QIFF) ofreció una muestra de sabores donde la cocina mexicana tuvo un protagonismo notable, representada por puestos de tacos, guacamole y churros y por la chef Lupita Vidal, quien presentó una master class centrada en la tradición culinaria de Tabasco.

Un programa pensado para vínculos duraderos

La Years of Culture nació en 2012 como una apuesta por el diálogo cultural global en el contexto de la preparación para el Mundial de 2026, y ahora retoma esa lógica al unir a Qatar con México y Canadá, países vinculados también por la coyuntura del fútbol. Según los responsables del programa, la meta va más allá de eventos puntuales: se trata de crear sociedades culturales que continúen produciendo intercambio de conocimiento, proyectos creativos y relaciones institucionales mucho después de que termine el año de actividades. Mohammed Al Kuwari, asesor regional, ha insistido en la idea del programa como una inversión cultural a largo plazo.

Gastronomía y experiencias públicas

El lanzamiento en Doha con el QIFF funcionó como una muestra táctil de lo que pretende el YoC: interacción directa entre públicos, chefs y comerciantes. Además de la intervención de Vidal hubo puestos con productos mexicanos y la posibilidad de probar recetas regionales, haciendo tangible cómo la gastronomía actúa como puente entre comunidades. Este tipo de encuentros, explican los organizadores, busca que pequeños intercambios cotidianos —un visitante que descubre el mariachi, un chef qatarí que incorpora chiles en su cocina— se conviertan en la huella más duradera del programa.

Diseño y artesanía en diálogo

Otra pieza central será la iniciativa Design in Dialogue, una residencia que vincula creadores, artesanos y materiales para repensar técnicas patrimoniales en clave contemporánea. El proyecto culminará en una exposición en el centro creativo G56 durante Design Week Mexico (Feb. 4-8) y luego viajará a la Design Doha Biennial. Los organizadores subrayan la intención de que los proyectos presentados resuenen tanto en México como en Qatar, dando continuidad a colaboraciones previas y fomentando nuevas alianzas entre talleres tradicionales y estudios de diseño.

Arte, comisiones y colecciones

El calendario cultural también contempla exposiciones de artistas mexicanos en espacios qataríes relevantes, incluyendo una comisión del creador Fernando Laposse en el Museum of Islamic Art de Doha. Además, la muestra bienal Mal Lawal reunirá piezas de colecciones privadas qataríes y mexicanas para explorar el papel de la indumentaria y los textiles como archivos vivos. Estas comisiones públicas y encuentros curatoriales buscan crear una presencia visible de la producción artística mexicana en el paisaje cultural de Qatar.

Vínculos con el cine y la formación

En paralelo, el intercambio cultural incorpora el terreno audiovisual: el Doha Film Institute y su incubadora Qumra suman figuras mexicanas reconocidas, como Gael García Bernal y Diego Luna, quienes participan como mentores y conversadores. Qumra, conocido por combinar taller creativo y mercado de coproducción, ofrece mentoría a cineastas en etapas iniciales y consolida la idea de que la formación y las redes son piezas clave para la circulación internacional del cine. El programa realza la importancia de la mentoría como mecanismo de cambio en las trayectorias creativas.

El alcance de la colaboración cultural se completa con la presencia de obras latinoamericanas en circuitos internacionales y festivales. Por ejemplo, filmes vinculados a México aparecen en selecciones y premios de festivales, y directores como Andrés Clariond Rangel han visto visibilizado su trabajo en circuitos globales. En conjunto, la programación qatarí pretende no sólo mostrar producción mexicana, sino construir plataformas sostenibles de intercambio entre artistas, curadores, chefs y públicos de ambos países, alimentando una relación cultural que se desea perdurable más allá de 2026.