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4 junio 2026

Prueba de ADN valida que los restos encontrados en Hermosillo son de Marco Antonio

La genética forense ratificó que los restos localizados en un predio de Hermosillo pertenecen a Marco Antonio; la familia y el colectivo reaccionan entre dolor y alivio

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Durante años la ausencia de respuestas marcó la vida de una familia y la consolidación de un movimiento social en Sonora. Hoy, tras un análisis forense, la prueba de ADN arrojó una coincidencia concluyente que establece que los fragmentos óseos hallados corresponden a Marco Antonio Sauceda Rocha, joven desaparecido en Bahía de Kino en 2019. Este resultado pone nombre y cierre parcial a una búsqueda que encabezó su madre, Ceci Flores, y que dio origen al colectivo Madres Buscadoras de Sonora.

El descubrimiento se produjo en un terreno rural en las afueras de Hermosillo y fue objeto de diligencias oficiales y peritajes. La confirmación genética, considerada el método más fiable cuando no hay otra forma de identificación, permitirá a la familia avanzar en procesos de entrega de restos y en las indagatorias ministeriales que buscan esclarecer las circunstancias de la desaparición y la muerte.

Hallazgo y peritaje

Los restos fueron localizados durante una intervención en un predio situado en el kilómetro 46 de la carretera 26, en la zona rural de Hermosillo. Tras el aseguramiento, peritos recogieron elementos probatorios y trasladaron las muestras a laboratorios especializados para análisis. La Fiscalía estatal informó que las pruebas de genética forense confirmaron la identidad de Marco Antonio, dando por concluido el protocolo de identificación. En este contexto, el peritaje comprende la recolección, conservación y cotejo de material genético conforme a estándares técnicos reconocidos.

Lugar y evidencias recuperadas

Según los testimonios y la propia labor de búsqueda, en el sitio se recuperaron fragmentos óseos dispersos y prendas de vestir que coincidían con la ropa que Marco Antonio llevaba el día de su desaparición. La madre afirmó haber reconocido una camisa similar en el terreno, mientras que las autoridades señalaron que no se recuperó la totalidad del esqueleto. El proceso incluyó la cadena de custodia de indicios y la ejecución de un cateo autorizado por la Fiscalía para preservar la integridad de la investigación.

Historia de la desaparición y la respuesta comunitaria

El 4 de mayo de 2019, Marco Antonio fue reportado como desaparecido en Bahía de Kino. Desde entonces, su búsqueda se transformó en una causa colectiva que impulsó la creación y crecimiento de Madres Buscadoras de Sonora. La lucha de Ceci Flores no sólo buscó localizar a su hijo; también visibilizó la crisis de personas desaparecidas en la región y la frecuencia de denuncias sin resolución. El caso, además, conecta con la historia familiar: otro hijo de la activista desapareció en 2015 en Los Mochis, Sinaloa, lo que intensificó su compromiso con la búsqueda.

Impacto en el colectivo y en la sociedad

El trabajo del colectivo ha logrado localizar numerosos cuerpos en fosas y ayudar en recuentos que antes permanecían invisibles. La identificación de Marco Antonio, aunque dolorosa, representa un avance técnico y simbólico: permite a la familia contar con un cierre parcial y a la organización insistir en la necesidad de protocolos eficaces por parte de las autoridades. A lo largo de los años, integrantes del grupo han enfrentado amenazas y riesgos, y su labor ha tenido eco nacional e internacional.

Reacciones familiares y pasos siguientes

Tras la confirmación del ADN, la familia expresó una mezcla de alivio y profundo dolor; ahora afrontan el proceso de notificación formal y la entrega de los restos para iniciar funerales y procedimientos de despedida. Por su parte, la Fiscalía anunció que las investigaciones continúan para esclarecer la mecánica de la desaparición y la cadena de responsabilidades. En el plano jurídico, la identificación genética es un elemento clave que puede orientar líneas de investigación y posibles imputaciones, si se hallan evidencias complementarias.

Procedimiento judicial y búsqueda de justicia

Una vez entregados los restos, la familia podrá iniciar trámites civiles y, en paralelo, las autoridades deben integrar los resultados del peritaje en la carpeta de investigación. La confirmación del ADN no sustituye la obligación de esclarecer los hechos ni de perseguir responsabilidades; en ese sentido, la continuidad de la indagatoria y la cooperación con peritos externos y colectivos serán determinantes para que este capítulo avance hacia la justicia requerida por la familia y la sociedad.

La historia de Marco Antonio y la persistencia de Ceci Flores subrayan la importancia de combinar esfuerzos comunitarios y peritajes científicos para enfrentar la problemática de las desapariciones. Mientras la familia afronta el duelo, el caso vuelve a colocar sobre la agenda pública la necesidad de recursos, protocolos y atención efectiva para las miles de familias que aún esperan respuestas.

Autor

Susanna Riva

Susanna Riva contempla Bolonia desde la ventana del Archivo del Estado, donde una vez pasó una semana consultando legajos sobre las cooperativas de la ciudad: ese documento marcó la decisión editorial de profundizar en las responsabilidades institucionales. Mantiene una línea crítica en la redacción, amante del café largo y del cuaderno siempre lleno.