Diciamoci la verdad: la ONG Fabre, con sede en Pamplona, está marcando la diferencia en la vida de muchos niños en Bolivia. Junto a la psicóloga Irene Hernández, han puesto en marcha un proyecto que va más allá de la educación, buscando también resolver la problemática alimentaria en una escuela de Sucre.
Este proyecto, denominado ‘Corazón bonito’, se centra en establecer un huerto pedagógico que beneficiará a 400 alumnos, enseñándoles sobre agricultura, nutrición y sostenibilidad. La intención es fomentar el desarrollo integral de los niños, brindándoles conocimientos que serán esenciales en su día a día.
El impacto del huerto pedagógico
No se trata solo de un espacio educativo; el huerto será un recurso vital para el comedor social que se planea construir. ¿Por qué es esto importante? Porque los alumnos podrán cultivar sus propios alimentos, aprendiendo así sobre la importancia de una alimentación saludable, a la vez que desarrollan un sentido de responsabilidad hacia su entorno.
Beneficios de la educación agrícola
Incorporar la educación agrícola en las aulas es fundamental. Los niños experimentarán el ciclo de cultivo y cosecha, entendiendo de dónde proviene la comida que consumen a diario. Este aprendizaje práctico es invaluable y se traduce en una mayor apreciación por la naturaleza y el esfuerzo que implica la producción de alimentos.
Además, el huerto se convertirá en un punto de encuentro, promoviendo la cooperación y el trabajo en equipo. Cuidar y mantener el huerto les enseñará valores de solidaridad y unidad. ¿No es eso lo que todos queremos para las nuevas generaciones?
Construcción del comedor social
La segunda fase del proyecto es la creación de un comedor social que beneficiará a todos los estudiantes. Este espacio no solo ofrecerá comidas nutritivas, sino que también brindará un ambiente seguro y acogedor. La alimentación adecuada es clave para el desarrollo físico y cognitivo, y esta iniciativa garantiza al menos una comida balanceada diaria para cada niño.
Importancia de la colaboración internacional
El éxito de ‘Corazón bonito’ depende de la colaboración entre múltiples actores. La ONG Fabre está trabajando arduamente para reunir los recursos necesarios y asegurar la efectividad del proyecto. La comunidad local en Sucre juega un papel crucial en el mantenimiento y sostenibilidad del huerto y el comedor.
La iniciativa ha captado la atención de donantes y voluntarios dispuestos a contribuir con su tiempo y recursos. Esta solidaridad internacional subraya la necesidad de unir esfuerzos para mejorar la calidad de vida de los más vulnerables. ¿Quién no querría ser parte de algo tan positivo?
Un futuro esperanzador
La implementación del proyecto ‘Corazón bonito’ se presenta como un rayo de esperanza para muchos niños en Sucre. Con un enfoque en la educación y la alimentación, se espera que este huerto y comedor social transformen no solo la vida de estos estudiantes, sino que también inspiren a otros a seguir su ejemplo. La educación y la alimentación son pilares fundamentales para construir un mundo mejor. Proyectos como este demuestran que, con esfuerzo y colaboración, se pueden lograr cambios significativos.
La iniciativa de Fabre y la psicóloga Irene Hernández ofrece una valiosa oportunidad para empoderar a los niños de Bolivia. Fomentando el aprendizaje y la autosuficiencia, están sembrando las semillas de un futuro más brillante.



