Proyecciones advierten descenso del nivel del mar en Groenlandia pese al aumento global

El 19 de febrero de 2026 se difundió en medios y revistas científicas un hallazgo que contrasta con la narrativa global sobre el alza del océano: en Groenlandia las líneas de costa podrían alejarse del mar en lugar de verse inundadas. La investigación, publicada en Nature Communications y liderada por la investigadora Lauren Lewright de la Universidad de Columbia, combina modelos climáticos y de geodinámica para proyectar cambios locales del nivel relativo del mar hacia el año 2100.

Lejos de ser una cuestión puramente teórica, estas proyecciones plantean desafíos prácticos: el propio retroceso pondría en riesgo la operatividad de muelles, la accesibilidad de rutas marítimas y la economía pesquera de comunidades que dependen del mar. A continuación se describen los mecanismos, las cifras más relevantes y las implicaciones para la población y la infraestructura.

Mecanismos que explican el retroceso del mar

El descenso proyectado en Groenlandia no contradice el aumento global del nivel marino; responde a procesos locales que modifican la relación entre tierra y agua. Dos efectos dominantes señalan el comportamiento esperado:

Rebote isostático glacial

Cuando la enorme cubierta de hielo que cubre alrededor del 80% de la isla pierde masa, la litosfera comienza a responder: el sustrato terrestre se eleva lentamente en un proceso conocido como rebote isostático. El estudio indica una pérdida aproximada de 200.000 millones de toneladas de hielo al año, lo que reduce la carga sobre la corteza y provoca un levantamiento regional del terreno, haciendo que el mar parezca retroceder respecto a la costa.

Reducción de la atracción gravitacional

La masa del casquete glacial también ejerce una atracción gravitatoria sobre las aguas cercanas. Al disminuir esa masa, la fuerza que concentraba agua en torno a Groenlandia se debilita y provoca que el agua se redistribuya hacia zonas más alejadas, contribuyendo así al descenso del nivel relativo del mar en las costas locales.

Proyecciones y variación según escenarios

Los modelos empleados en el estudio consideran distintos trayectos de emisiones de gases de efecto invernadero y parámetros geológicos. En un escenario optimista, el nivel relativo del mar en algunas áreas de Groenlandia podría disminuir alrededor de 0,9 metros hacia 2100. En escenarios de mayores emisiones y continuidad del deshielo, la caída podría alcanzar hasta 2,5 metros o más en puntos puntuales.

Un aspecto técnico relevante es la contribución de la viscosidad de la Tierra: entre el 20% y el 40% del descenso proyectado está ligado a la capacidad del manto terrestre para deformarse lentamente tras la pérdida de hielo, un factor que no siempre se incorpora en modelos globales simplificados.

Variaciones locales: Tasiilaq y Nuuk

Las estimaciones con resolución regional muestran diferencias notables. En la localidad de Tasiilaq, en la costa oriental, el retroceso podría ser de hasta 1,4 metros en el escenario más adverso, mientras que en Nuuk, la capital, el descenso estimado se sitúa alrededor de 0,83 metros, debido a variaciones geológicas y de ubicación.

Impacto en comunidades, economía e infraestructura

Casi la totalidad de la población de Groenlandia—aproximadamente 60.000 personas—vive en áreas costeras y depende del mar para el transporte, la pesca y otras actividades económicas locales. Un retroceso de decímetros o metros en la cota marina puede tener efectos adversos importantes: muelles y desembarcaderos podrían quedar sin calado, canales navegables volverían a ser someros, y bancos de arena emergentes obstaculizarían el tránsito de embarcaciones comerciales y de suministro.

Además de la infraestructura portuaria, la ecología costera experimentaría cambios: áreas de alimentación y crianza de especies marinas podrían transformarse, afectando la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. Por todo ello, los autores subrayan la urgencia de diseñar respuestas adaptativas.

Opciones de adaptación y gobernanza

Las medidas propuestas van desde la modernización y reubicación de instalaciones portuarias hasta la actualización de cartas de navegación y la revisión de planes de pesca. En términos prácticos, se requiere combinar inversiones en infraestructura con planificación territorial que integre la proyección del rebote isostático y el cambio en las condiciones de atraque y fondeo.

En síntesis, Groenlandia ofrece un ejemplo atípico de los efectos del cambio climático: mientras la mayor parte del planeta se prepara para mayor inundación, esta región debe anticipar un repliegue costero que implica riesgos y costes específicos. La publicación en Nature Communications y el trabajo de investigadores como Lauren Lewright llaman a incorporar procesos geodinámicos locales en la planificación climática global para no subestimar impactos regionales.