Tras dos jornadas de contactos en Ginebra, las delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos concluyeron una ronda de conversaciones en la que, según el presidente Volodímir Zelenski, se lograron avances concretos en cómo se podría verificar un eventual alto el fuego. Aunque no existe aún un acuerdo político global, los equipos militares habrían definido procedimientos para monitorizar el cumplimiento de una suspensión de hostilidades.
Los responsables ucranianos han subrayado que la implementación de cualquier mecanismo implicará la participación activa de EEUU y que la delegación regresará a Kiev para detallar los puntos consensuados. Al mismo tiempo, persisten discrepancias relevantes en torno a la administración del Donbás y el control de la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por fuerzas rusas desde los primeros momentos del conflicto.
Resultados técnicos y alcance de la verificación
Según los mandatarios ucranianos, las conversaciones permitieron acordar elementos prácticos sobre cómo se verificaría un cese de operaciones: métodos de monitorización, intercambio de información y roles de los observadores. El acuerdo alcanzado en lo técnico incluye la participación de representantes militares y de apoyo estadounidense, lo que, en la práctica, busca garantizar transparencia y credibilidad en la supervisión del alto el fuego.
Mecanismos propuestos
Entre las propuestas figuraron el establecimiento de protocolos de acceso a zonas de conflicto, el uso de canales seguros para la comunicación y la definición de criterios para declarar violaciones. Estos puntos buscan que, cuando exista voluntad política, las tropas y organismos encargados sepan cómo verificar y certificar el fin de las hostilidades.
Implicación internacional
Zelenski destacó la relevancia de la presencia europea: delegaciones de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia participaron en algunas fases de la ronda, lo que, en su opinión, amplía la legitimidad del proceso. La intervención de terceros países pretende aportar garantías adicionales y apoyo técnico en la implementación de los mecanismos.
Los puntos políticos que frenan un acuerdo
Aunque las partes avanzaron en lo militar y operativo, las cuestiones de fondo continúan sin resolverse. Zelenski señaló que existen posiciones contrapuestas sobre el mapa territorial del Donbás y sobre quién tendría responsabilidad sobre la planta nuclear de Zaporiyia. Estas materias son, en esencia, de naturaleza política y requieren compromisos más profundos que aún no han emergido de las negociaciones.
Control de territorios y seguridad nuclear
El reparto de competencias en el Donbás y la garantía del funcionamiento seguro de la central de Zaporiyia son dos asuntos clave que condicionan cualquier avance político. La seguridad operativa en torno a instalaciones nucleares exige acuerdos claros sobre supervisión, acceso y protección, y en este terreno las partes no han encontrado puntos de encuentro.
Perspectiva de las delegaciones y próximos pasos
Desde el lado ruso, el jefe negociador Vladímir Medinski calificó las conversaciones como «difíciles, pero sustanciales», y afirmó que las negociaciones tuvieron sesiones largas en distintos formatos. La delegación rusa se retiró del hotel donde se desarrollaron las reuniones tras concluir las sesiones en Ginebra, y mencionó la posibilidad de un nuevo encuentro en el futuro cercano.
En el capítulo estadounidense, destacaron la mediación de enviados como Steve Witkoff y la presencia de Jared Kushner entre los intermediarios. El papel de EEUU se centró en facilitar la articulación de mecanismos de verificación y en crear puentes entre las posturas militares, aunque la dimensión política sigue siendo el principal obstáculo.
Continuidad y expectativas
Las delegaciones acordaron mantener contactos continuos para cerrar las diferencias pendientes. Zelenski manifestó su esperanza de que los avances técnicos allanen el camino para futuras negociaciones políticas y expresó su deseo de que se puedan concretar intercambios de prisioneros y liberaciones humanitarias. Sin embargo, alertó también sobre la actitud de Moscú, que, según Kiev, habría enlentecido el proceso en momentos clave.
En síntesis, la ronda en Ginebra dejó una hoja de ruta técnica para la verificación de un posible alto el fuego, pero la resolución definitiva depende de decisiones políticas relacionadas con el estatus territorial y la gestión de instalaciones críticas como Zaporiyia. Mientras tanto, los equipos militares conocen ya los pasos a seguir si se materializa la voluntad de poner fin a las hostilidades.



