El 24 de abril 2026 se confirmó que 66 internas del centro penitenciario femenil de Tijuana recibieron capacitación dentro de un programa impulsado por la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE). Tras dos años de trabajo en el sistema penitenciario, la iniciativa busca preparar a las participantes para la vida fuera del centro, conectando formación con oportunidades reales de emprendimiento y apoyo institucional. La selección de las beneficiarias se llevó a cabo mediante un filtro aplicado por autoridades del Cesispe, con prioridad para quienes tienen una posible liberación en un plazo no mayor a 6 meses.
La propuesta combina contenidos técnicos y acompañamiento personal para favorecer la reinserción social de las internas. Además de los talleres, el modelo contempla un esquema de seguimiento que acompaña la continuidad de los proyectos productivos una vez que las mujeres recuperan su libertad. Este enfoque integral pretende reducir la vulnerabilidad y aumentar la autonomía económica de las participantes, vinculando enseñanza práctica con respaldo de instancias públicas y redes locales.
Cómo se estructura el programa
La intervención se organiza en tres bloques formativos que se han ido aplicando de manera progresiva. El primer bloque fue diseñado específicamente para aquellas internas que estaban próximas a salir, con el objetivo de facilitar su tránsito a la comunidad mediante herramientas concretas de negocio y empleo. En todos los módulos se incluye formación en emprendimiento, así como en aspectos personales que favorecen la adaptación social. Además, el trabajo incorpora sesiones de asesoría para la elaboración de proyectos productivos que puedan acceder a apoyos externos.
Dentro de la metodología se alternan clases teóricas y ejercicios prácticos, con énfasis en el desarrollo de capacidades para gestionar microempresas y en la construcción de redes de apoyo. El programa también prioriza el fortalecimiento de la autoestima y de competencias interpersonales que faciliten la reintegración. La colaboración con entidades públicas permite vincular a las participantes con programas de financiamiento y capacitación complementaria, ampliando las posibilidades de sostenibilidad de sus emprendimientos.
Módulos y participantes
Primer módulo: preparación para la libertad
En el primer ciclo participaron 18 internas que estaban próximas a recuperar su libertad. La intención fue ofrecer estrategias prácticas para el empleo y la creación de actividades productivas en las semanas previas a la salida. Además de contenidos sobre gestión y ventas, el bloque incluyó trabajo sobre inteligencia emocional y autoconocimiento, componentes considerados clave para enfrentar los desafíos posteriores. Este enfoque busca que las beneficiarias salgan con un plan concreto y con contactos que les ayuden a iniciar su proyecto.
Segundo y tercer módulo: ampliación y consolidación
El segundo módulo amplió la cobertura a 22 mujeres, lo que permitió probar y ajustar la metodología. Con este grupo se consolidaron ejercicios de desarrollo personal y herramientas de creación de productos y servicios. Actualmente, el tercer bloque trabaja con 26 internas, cifra que refleja el interés creciente dentro del penal por acceder a formación que facilite su reinserción. En cada etapa se documentan aprendizajes para mejorar materiales y el acompañamiento posterior.
Contenido, metodologías y seguimiento pospenal
Las temáticas impartidas combinan aspectos técnicos y socioemocionales: se aborda inteligencia emocional, habilidades blandas como comunicación y trabajo en equipo, y conocimientos prácticos para diseñar y ejecutar proyectos productivos. El programa incluye también asesoría para solicitudes de apoyo ante instancias públicas y para la formalización de microemprendimientos. Finalmente, el modelo incorpora seguimiento pospenal con el fin de acompañar la consolidación de los negocios y fortalecer la reinserción social a largo plazo.
Según la directora de Impacto Social de AMMJE, Martha del Rosario García Besné, la continuidad del apoyo tras la salida es fundamental para que los esfuerzos formativos se traduzcan en resultados sostenibles. La alianza con autoridades penitenciarias y con organismos gubernamentales permite dar continuidad a los proyectos y ofrecer redes de apoyo que disminuyan la probabilidad de recaída social. En conjunto, la iniciativa busca transformar la capacitación en oportunidades reales para las 66 beneficiarias y sentar bases replicables en otros centros.