La última semana dejó movimientos relevantes en los mercados agrícolas globales, con especial protagonismo del aceite de soja, que anotó avances superiores al 5% en CME/CBOT, y del aceite de palma en Malasia, que sumó entre 2,9% y 3,7%. A estos impulsos se añadió una recuperación notable del petróleo en Nueva York, que contribuyó a fortalecer al complejo oleaginoso y elevó el interés en los biocombustibles. En paralelo, la harina de soja registró pérdidas y el poroto solo mostró una leve baja, lo que subraya la heterogeneidad dentro del mismo segmento de productos.
En cereales, la atención se centró en señales mixtas: el trigo y el maíz cerraron con subas en Chicago, pero las condiciones de los cultivos en Estados Unidos preocuparon tras un reporte del USDA que mostró una caída de 4 puntos en la condición «Buena + Excelente» del trigo de invierno, quedando 15 puntos por debajo del año anterior. Además, India amplió su cuota de exportación de trigo en 2,5 millones de toneladas y el International Grains Council recortó proyecciones globales para la campaña 2026/27, aportando mayor tensión a las cotizaciones.
Aceites y energía: el motor de la suba
El comportamiento del aceite de soja fue el principal atractivo del mercado, alimentado tanto por factores de demanda como por la dinámica energética. La expectativa de mayor uso en biocombustibles y las normas sobre combustibles renovables en EE.UU. sustentaron la cotización, a pesar de que los inventarios proyectados no confirman una falta estructural de oferta. En este contexto la narrativa de escasez ganó peso y los precios reaccionaron más por percepciones que por cambios inmediatos en los balances. El resultado fue una significativa diferencia entre la lectura de fundamentos y la conducta real de los precios en los mercados de futuros.
Impacto del petróleo y la geopolítica
La fuerte recuperación del petróleo —con alzas superiores al 12% en Nueva York— ofreció soporte adicional al complejo oleaginoso y amplificó la volatilidad global. Los recientes avances diplomáticos, con conversaciones entre Estados Unidos e Irán y la confirmación de una extensión del alto el fuego, no eliminaron completamente las preocupaciones sobre el flujo de hidrocarburos desde la región, por lo que la prima de riesgo permaneció elevada. Estos desarrollos energéticos no solo afectan a los precios del crudo, sino que se transmiten a costos de producción agrícola, logística y competitividad internacional de los granos.
Trigo y maíz: clima, demanda y ajustes regionales
En el frente de los cereales, la caída en la condición del trigo estadounidense encendió alertas iniciales, pero múltiples factores regionales añadieron complejidad. En Europa se registraron leves recortes en el estado de los cultivos, con mención especial para el trigo blando francés y la cebada de primavera, aunque sus niveles siguen superiores a los del año pasado. En Argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ajustó el área de soja para la campaña 2026/26 reduciendo 400.000 hectáreas hasta 17,2 millones, pero elevó la estimación de producción a 48,6 millones de toneladas por mejores rindes; el maíz mantiene expectativas de 61 millones de toneladas y el trigo cerró una campaña récord de 27,8 millones.
Demanda china y riesgos en Australia
China volvió a destacar como comprador activo de trigo, con adquisiciones mensuales muy por encima del año anterior —unos 460.000 toneladas en marzo y 1,71 millones de toneladas acumuladas— motivadas por problemas de calidad y pérdidas productivas ligadas a El Niño y episodios de inundaciones. Además, el patrón de compras mostró preferencia por maíz sudamericano y ucraniano frente al maíz estadounidense, lo que altera dinámicas comerciales históricas. Australia, por su parte, genera inquietud entre los operadores por la posibilidad de menor área sembrada debido a sequías prolongadas, lo que aporta un componente adicional de presión alcista sobre el cereal.
Riesgos, narrativa y el calendario próximo
La interacción entre clima y geopolítica seguirá definiendo las señales de mercado en las próximas semanas. En Estados Unidos se esperan lluvias que podrían retrasar momentáneamente la siembra en el cinturón maicero y sojero pero mejorar humedad en áreas secas; en Argentina los pronósticos indican lluvias moderadas sin excesos y en Brasil se observan precipitaciones abundantes en el sur con condiciones relativamente secas en la franja central. A nivel de información, el mercado mira con especial interés al informe WASDE del USDA del 11 de junio, que traerá las primeras proyecciones oficiales de la nueva campaña; hasta entonces, la volatilidad seguirá dominada por titulares, expectativas y movimientos de fondos más que por cambios inmediatos en los inventarios.