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4 junio 2026

Preacuerdo y choques en Ormuz: qué cambia y qué queda pendiente

Con un preacuerdo que contempla una prórroga de 60 días del alto el fuego, la situación en el estrecho de Ormuz combina progreso diplomático y episodios militares que mantienen la incertidumbre

Preacuerdo y choques en Ormuz: qué cambia y qué queda pendiente

El desencadenante del conflicto actual fue un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes el 28 de febrero de 2026. La respuesta de Irán incluyó el cierre del estrecho de Ormuz, lo que disparó los precios del petróleo y dejó a cerca de 2000 buques retenidos. Tras 39 días de combates, entró en vigor un alto el fuego el 8 de abril, mediado por Pakistán, pero la tregua ha sido frágil: los enfrentamientos navales no han cesado y ambas partes mantienen capacidad de acción en la zona.

En paralelo a los episodios militares, las conversaciones diplomáticas dieron lugar a un preacuerdo que propone una prórroga de 60 días del alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz mientras se negocian medidas futuras relacionadas con el programa nuclear iraní. Sin embargo, asuntos clave como el uranio enriquecido y el levantamiento de sanciones permanecen sin resolverse, lo que deja la paz en suspenso y reaviva las alarmas en la región.

Evolución del preacuerdo y puntos abiertos

El memorando entre Estados Unidos e Irán recoge medidas temporales: la liberación del tránsito marítimo por Ormuz, un período de 60 días de tregua y el inicio de negociaciones sobre limitaciones nucleares. Pese a la aparente coincidencia inicial, Washington aclaró que no está comprometido a descongelar activos ni a levantar sanciones de forma inmediata. Por su parte, Irán exige garantías económicas y diplomáticas que aún no han sido aceptadas por la parte estadounidense, lo que convierte al preacuerdo en una hoja de ruta incompleta.

El escollo del uranio

El elemento más espinoso sigue siendo el uranio enriquecido, estimado en aproximadamente 400 kilos según diversas fuentes. EE. UU. ha planteado una suspensión prolongada del enriquecimiento —hasta 20 años según demandas de algunos sectores— mientras que Irán propone plazos más cortos y soluciones como la dilución de reservas por encima del 20% dentro del propio país bajo supervisión regional. Estas discrepancias muestran que lo avanzado es temporal y que las negociaciones definitivas serán complejas.

Reacciones políticas y militares

La propuesta diplomática recibió respuestas variadas: en Israel hay escepticismo y el primer ministro Benjamin Netanyahu reunió a su gabinete de seguridad para evaluar riesgos, temiendo que un acuerdo alivie la presión sobre Teherán. Los países del Golfo también miran con preocupación la posibilidad de que Irán salga fortalecido de la negociación. Por su parte, el presidente Donald Trump declaró que no tiene prisa por cerrar un pacto y que las medidas militares, como el bloqueo a embarcaciones iraníes, permanecerán hasta la certificación de un acuerdo firmado.

Incidentes y hechos recientes

Los episodios en el terreno demuestran la fragilidad de la calma. El Ejército israelí ordenó la evacuación de habitantes en Nabatiyé ante amenazas de ataques contra Hezbolá; las autoridades iraníes ejecutaron a Golamreza Jani Shekarab por supuestos vínculos con el Mosad; y un ataque con dron atribuido a Israel causó la muerte de cinco personas en el centro de la Franja de Gaza. Además, los Guardianes de la Revolución iraníes informaron del derribo de un dron estadounidense que, según dijeron, penetró el espacio aéreo iraní.

Consecuencias globales y asuntos civiles

La crisis ha tenido efectos fuera del ámbito militar. El cierre parcial del paso por Ormuz elevó el precio del crudo y afectó a la logística marítima mundial. En un giro menos esperado, la selección iraní de fútbol cambió su base de preparación para el Mundial 2026 y traslada su campamento a Tijuana, México, para sortear problemas de visados con Estados Unidos, según informó Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní de Fútbol. También se han producido acciones simbólicas, como la detención de activistas de la Flotilla Global Sumud y las declaraciones de Zohar Chamberlain Regev sobre la naturaleza política de esas iniciativas.

En resumen, el escenario combina un avance diplomático con múltiples interrogantes: el memorando plantea una ventana temporal para normalizar el tráfico en Ormuz, pero los temas centrales del conflicto siguen abiertos. Las declaraciones de Mojtaba Jamenei sobre la imposibilidad de que la región sirva como escudo para bases estadounidenses subrayan la intención de Irán de redefinir su influencia, mientras que episodios militares y políticos demuestran que la tensión persiste y que cualquier retroceso podría reavivar la confrontación.

Autor

Susanna Riva

Susanna Riva contempla Bolonia desde la ventana del Archivo del Estado, donde una vez pasó una semana consultando legajos sobre las cooperativas de la ciudad: ese documento marcó la decisión editorial de profundizar en las responsabilidades institucionales. Mantiene una línea crítica en la redacción, amante del café largo y del cuaderno siempre lleno.